¿Quiénes son  los 144,000?: 1

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¿Quiénes son  los 144,000?

Por

Fred R. Coulter

Comprender el misterioso significado de los 144,000 escrito en los Capítulos 7 y 14 del libro de Apocalipsis (Revelación), por el apóstol Juan ha sido un enigma por cerca de dos mil años. Casi todos los intentos para interpretar el significado de los 144,000 no nos dan la verdadera comprensión Bíblica. La mayoría de las  interpretaciones incorrectas de Apocalipsis han sido usadas por líderes religiosos para clamar que sólo 144,000 serán salvados desde el tiempo del ministerio de Jesucristo en la tierra, hasta que Él regrese en Su segunda venida.

La denominación de los Testigos de Jehová fue fundada originalmente sobre la proposición de que Dios estaba salvando sólo a  los miembros de la iglesia los Testigos de Jehová, cuya máxima total membresía sería de sólo 144,000. Además se clamó que todas las otra personas en otras  iglesias que profesan el cristianismo no se salvarían. Sin embargo, la tremenda falla en esta teoría fue revelada cuando su membresía creció en más de 144,000. Actualmente, ésta denominación tiene más de 976,000 miembros. Debido a que los miembros de la Iglesia los Testigos de Jehová es 6.77 veces más de los 144,000, ellos no saben quienes son los “verdaderos,” ¡144,000! Además, esto crea otro gran problema espiritual porque sólo aquellos que saben que  forman parte de los 144,000 son permitidos a observar la Pascua. Por lo tanto, muy pocos toman parte verdaderamente de la Pascua, porque nadie quiere ponerse adelante como uno de los 144,000. Todo esto ha venido a causa de una  interpretación incorrecta de quiénes son los 144,000.

Igualmente, han habido mal interpretaciones dentro de las iglesias de Dios con respecto a los 144,000. Hace varios años un ministro popular de una de las iglesias de Dios expresó en un sermón, que la suma total de los primeros frutos en la primera resurrección serían sólo 144,000. Él ridiculizó a los que creen que Dios llamaría a más de 144,000, y se mofó de aquellos que dijeron que si Dios podía sólo llamar a 144,000 y no a más eso limitaría a Dios.

El propósito de este artículo es exponer que las declaraciones doctrinales arriba mencionadas acerca de los 144,000 son el resultado de la mal interpretación de ciertas escrituras. Como resultado, este ministro ha llegado a la conclusión incorrecta. Además, estas falsas teorías no hacen un diferenciación entre los 144,000 de Apocalipsis 7 y los 144,000 de Apocalipsis 14. En la misma forma como todos los ministros que predican doctrina falsa, o interpretaciones privadas de la Escritura, él ajustó las Escrituras para que encajen en su teoría privada, en vez de ajustar su teoría a los hechos de la Escritura. Antes de empezar a contestar la pregunta, “¿Quiénes Son los 144,000?,” necesitamos saber  como entender apropiadamente la Palabra de Dios, para que no cometamos los mismos errores de los que han predicado sus interpretaciones falsas y privadas.

CINCO CLAVES ESENCIALES---DE COMO ENTENDER LA PALABRA DE DIOS

Profecía es siempre intrigante porque la gente quiere saber de lo desconocido. Los hace sentir especiales si ellos tienen el conocimiento especial que otra gente no tiene. Desafortunadamente, muchas personas, maestros y  ministros que se autosirven, se elevan en el orgullo carnal, si ellos sienten que tienen un entendimiento especial, exclusivo y personal en las Escrituras que nadie más tiene. Además, a través del tiempo el panorama de la historia de profesar la Cristiandad, se ha regado con profecías falladas y muchas mal interpretaciones de la Escritura porque la base de su comprensión estuvo basada en su propio razonamiento carnal.

La verdadera base que necesitamos para entender la Palabra de Dios es tal como se encuentra en las Sagradas Escrituras. Cualquiera que busque entender la Palabra de Dios debe tener una creyente, amorosa y rendida actitud hacia Dios. Él o ella debe buscar la voluntad de Dios y no su propia voluntad, a pesar de cuán importante pensamos que son nuestras ideas, o que tan poderosos nos sentimos. Para evitar la trampa de autoservirnos, y las ideas carnales acerca de la palabra de Dios y profecía, existen cinco grandes principios que son esenciales para una comprensión correcta de la Escritura. Siempre debemos tener presente estas claves esenciales para la comprensión cuando estudiamos la Palabra de Dios. De esta forma no seremos desviados por nuestras propias ideas, ni por las falsas ideas ni teorías de otros.

La primera clave esencial es esta: “Toda Escritura es inspirada por Dios, y es útil para enseñar, para convencer, para corregir, y para instruir en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto completamente para toda obra buena” (II Timoteo 3:16).

Muchos de los que profesan estudiar la Biblia desatienden completamente este principio esencial. En lugar de buscar la verdad en la Escritura, ellos buscan versos que parecen respaldar sus creencias personales, pero ignoran aquellos versos que contradicen claramente sus creencias. Este enfoque para estudiar nunca puede guiar a la comprensión porque niega que cada parte de la Escritura es inspirada. Aquellos que usan este enfoque exaltan sus propias creencias encima de la autoridad de la Escritura. Al hacerlo así, ellos se crean ídolos en sus mentes y se separan a sí mismos lejos de Dios y de la  verdadera comprensión de la Palabra de Dios.

Cuando nosotros estudiamos las Escrituras, siempre debemos tener cuidado de buscar el verdadero significado de las palabras que fueron inspiradas por Dios. Ningún estudio de las Escrituras se debe diseñar para respaldar la posición de una  junta o directorio doctrinal, ni para justificar una doctrina honrada por mucho tiempo por  la  iglesia,  o  “probar”  una interpretación personal de las Escrituras. Ninguno de estos motivos son aceptables a Dios. Y si por cualquier razón, estos motivos están implicados, ¿Cree Ud. que Dios deja pasar el uso tan engañoso de Su Palabra? Si pensamos que podemos engañar a Dios,  nos estamos engañando asimismo.

No seamos culpables de tal presuntuosa y autojustificada actitud hacia la Palabra de Dios. Por el contrario, permitamos humildemente que las palabras inspiradas de la Escritura nos corrija y nos instruya en la justicia verdadera de Jesucristo y el verdadero entendimiento de la Palabra de Dios.

La segunda clave esencial a la comprensión Bíblica está claramente enseñada en Isaías 28: “¿A quién se enseñará ciencia? ¿Y a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados?  ¿a los arrancados de los pechos? [eso es, basado completamente en la Palabra de Dios y no un cristiano espiritualmente inmaduro que se alimenta sólo de la leche de la Palabra]. Porque precepto tras precepto, mandato sobre mandato; renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí un poquito allá.” (versos 9-10).

El libro de Isaías nos dice que para entender la doctrina, debemos estudiar las Escrituras línea sobre línea y precepto sobre precepto. Es así exactamente como debemos estudiar cada pregunta doctrinal. ¡El Nuevo Testamento confirma este enfoque a la comprensión de la Palabra de Dios y establece doctrina sólida! “Se diligente para presentarte aprobado a Dios, como un obrero [en la Palabra de Dios], que no tiene de qué avergonzarse, correctamente cortando y usando bien [correctamente dividiendo el precepto sobre el precepto, y línea sobre línea] la Palabra de la Verdad” (II Timoteo 2:15).

Para llegar al conocimiento de la Verdad, siempre debemos seguir el método de estudio Bíblicamente alineado-“directamente cortando” o “correctamente dividiendo” la Palabra de Dios. ¡Cualquier otro tipo del estudio es inútil y completamente en vano! Como Pablo instruyó a Timoteo, “Recuerda; esto exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras lo cual para nada aprovecha, sino que es perdición de los oyentes” ( II Timoteo 2:14).

¡Esto es exactamente lo que muchos ministros y eruditos han hecho en sus enseñanzas doctrinales porque ellos no han dividido correctamente la Palabra de Dios! Congregaciones enteras han sido subvertidas por luchas y disputas sobre el significado de palabras claves que son usadas en la Escritura. Algunos maestros y ministros han estado comprometidos en redefinir palabras--anexando sus propias interpretaciones personales y rechazando las definiciones autoritativas que se encuentran en el Hebreo y léxicos Griegos. Cualquiera que emprende tales prácticas está “usando la ley ilegalmente,” como Pablo dijo, y acabará enseñando falsas y satánicas doctrinas que subvierten las mentes de sus seguidores. Desafortunadamente, el  panorama  de  la  historia   religiosa  está  llena  de  grupos  de  personas  que  han enseñado doctrinas falsas, y de grupos de personas que han adoptado sus enseñanzas. Sólo aprendiendo a dividir correctamente la Palabra de Dios podremos reconocer y resistir estas doctrinas falsas.

La tercera clave esencial a la comprensión de las Escrituras se encuentra en la segunda epístola de Pedro, donde leemos, “Entendiendo primero [del Griego, protos-que significa el primario, o primero y antes que nada], que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres  de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (II Pedro 1:20-21).

En el mundo de hoy, encontramos muchos seudo maestros que tuercen las Escrituras y engañosamente usan sus propias interpretaciones personales para persuadir a otros a creer sus doctrinas falsas. Para respaldar sus enseñanzas, ellos citan numerosas Escrituras. A sus oyentes, sus enseñanzas suenan muy autoritativas, pero la manera que ellos aplican las Escrituras expone sus astucias. Ellos usan los mismos métodos sutiles de engaño que Satanás el diablo usa.

¡Sí, inclusive Satanás el diablo cita Escrituras! Cuando Jesucristo era tentado por el diablo en persona, Satanás no vaciló en citar las Escrituras. “Si eres Hijo de Dios, tírate hacia abajo: porque escrito está, "A sus ángeles mandará cerca de ti y en sus manos te sostendrán; para que no tropieces con tu pie contra una piedra “ (Mateo 4:6, Salmo 91:11-12).

Satanás citó correctamente esta Escritura, pero lo mal aplicó en un esfuerzo astuto para tentar a Jesús a saltar desde el pináculo del templo. Jesús resistió el engaño de Satanás al aplicar correctamente las Escrituras. Él dijo, “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios" (Mateo 4:7).

¿Cuál es la lección para nosotros en este acontecimiento? ¡Es esta: los que citan las Escrituras correctamente, pero distorsionan y mal aplican el significado, están siguiendo a Satanás no sirviendo a Dios! Este ejemplo está registrado en la Escritura como una advertencia para nosotros de estar en guardia. El hecho que un ministro o maestro pueden citar continuamente las Escrituras no garantiza que él este enseñando la verdad. ¡LA ESCRITURA QUE ES CITADA CORRECTAMENTE A MENUDO ES MISAPLICADA PARA ENSEÑAR FALSA DOCTRINA!

HEREJÍA ES LA MALA APLICACIÓN Y LA MALA

INTERPRETACIÓN DE LA VERDAD.

Pero los verdaderos siervos de Dios no usan tales tácticas engañosas. El apóstol Pablo  escribió  de  su ministerio, “Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, [eso es, teniendo una agenda escondida], ni adulterando la Palabra de Dios [aplicar falsamente las Escrituras], sino por la manifestación de la Verdad, recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios” (II Corintios 4:2).

Aquellos que están sirviendo sinceramente a Dios no usarán engañosamente la Escritura para promover sus propias ideas e interpretaciones personales. Ellos procurarán  entender y enseñar el verdadero significado de la Escritura que Dios inspiró por el poder de Su Espíritu Santo.

La cuarta clave esencial a la comprensión de las verdaderas enseñanzas de la Escritura se encuentra en las instrucciones de Pablo a los creyentes de Tesalónica: “Examínadlo todo; retened lo bueno” (I Tesalonicenses 5:21).

El mandato de “probar todas las cosas” es una responsabilidad de toda la vida para cada verdadero creyente. Nosotros, como cristianos individuales, debemos estar probando continuamente cada enseñanza que leemos u oímos al estudiar detenidamente las Escrituras. Los hermanos de Berea eran más diligentes porque ellos escrudiñaban diligentemente las Escrituras: “Y éstos eran más noble que los que estaban en Tesalónica [los incrédulos Judíos, que rechazaron inmediatamente las enseñanzas del apóstol Pablo que Cristo fue resucitado de la muerte], que [los Bereanos] recibieron la palabra con toda amplitud de  mente y estaban examinando las Escrituras diariamente para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

El acontecimiento en el libro de Hechos revela que los Bereanos estudiaban diligentemente las Escrituras para probar si las cosas que ellos habían oído eran verdad o no. Ellos no reaccionaron con ciega emoción y rechazaban considerar las enseñanzas de Pablo. Por el contrario, ellos examinaban detenidamente las Escrituras y probaban ellos mismos que Pablo estaba, de hecho, predicando el verdadero mensaje de Dios.

Nosotros, como los Bereanos, debemos buscar diligentemente y examinar las Escrituras para discernir la doctrina verdadera de la doctrina falsa. Cuando fijamos nuestras mentes en este esfuerzo, llegaremos a ser diestros en usar las Escrituras no seremos alimentados por más tiempo en la “leche” de la Palabra sino que seremos capaces de aceptar “alimento sólido.” Si no ejercitamos nuestras mentes y aprendemos a discernir la verdad del error, no llegaremos a ser espiritualmente Cristianos maduros. “Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia porque es un niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y el mal” (Hebreos 5:13-14).

Muchísimos Cristianos han permanecido como niños espirituales porque ellos han transferido su responsabilidad dada por Dios para discernir la verdad del error a un ministro o a una  junta de ministros de la iglesia. Sus ministros les han dicho que ellos, los laicos, son incapaces de entender las Escrituras y deben someterse a las decisiones doctrinales de sus líderes de la iglesia, quienes solamente pueden interpretar las Escrituras. Pero nunca fue la intención de Dios que nosotros, como creyentes individuales, pongamos nuestra confianza en los líderes humanos que claman la única autoridad para establecer la doctrina. Los Cristianos que lo han hecho así se han dejado a sí mismos abiertos al engaño grave. Ellos se han olvidado de las muchas advertencias a través del Nuevo Testamento de estar en guardia contra falsos maestros y falsos apóstoles que pretenden servir a Dios. El apóstol Pablo lo advirtió, "Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha propuesto como obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la que Él compró con su propia sangre. Porque yo sé  que después que mi partida, entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para arrastrar tras sí a los discípulos" (Hechos 20:28-30).

Igualmente, el apóstol Pedro amonestó fuertemente a los hermanos. "Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán sigilosamente herejías destructivas, y aún negaran al Señor que los rescató, atrayendo sobre si mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán como autoritativas sus disoluciones; por causa de las cuales el camino de la verdad será blasfemado; y por la avaricia insaciable harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme (II Pedro. 2:1-3)

Por no alinearse a las advertencias de Pablo y Pedro, muchos Cristianos en las iglesias del Nuevo Testamento fueron subvertidos y alejados de las doctrinas verdaderas de la Escritura porque ellos se descuidaron de “probar todas las cosas” y no probaron ni examinaron las enseñanzas de estos apóstoles falsos. Pero la iglesia en Efeso no se olvidó de las advertencias y amonestaciones de Pablo y Pedro, así como también las de los otros verdaderos apóstoles. En el libro de Apocalipsis, Jesucristo elogió a los creyentes de Efeso porque ellos examinaron y probaron los que  falsamente proclamaban ser apóstoles y probaron que eran mentirosos. “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos; y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos” (Apocalipsis 2:2).

Como estos apóstoles falsos profesaron ser ministros de Jesucristo,  podemos estar seguros que ellos citaron las Escrituras. Sus falsas doctrinas deben haber sonado muy  autoritativas  y  muy  convincentes,  porque  ellos  triunfaron en socavar la fe de muchos Cristianos del Nuevo Testamento. ¿Cómo pudo la iglesia en Efesios resistir a esta poderoso engaño? Si los hermanos de Efesios no hubieran estado ejercitando sus sentidos para discernir la verdad del error, ellos no hubieran reconocido a estos hombres como apóstoles falsos. Pero porque los hermanos en Efesios fueron diestros en usar las Escrituras, ellos pudieron discernir que estos hombres no enseñaban las verdaderas doctrinas de Jesucristo.

Como los hermanos en Efesios, los Cristianos de hoy deben estar constantemente en guardia contra falsos ministros cuyas enseñanzas Bíblicas suenan  verdaderas pero son verdaderamente una perversión  de las verdaderas doctrinas de la Escritura. Es nuestra responsabilidad personal como Cristianos  probar y examinar las enseñanzas de cada ministro, maestro o erudito examinando cuidadosamente las Escrituras. Siguiendo el mandato Bíblico de “probar todas las cosas,” podemos aprender a reconocer y rechazar la doctrina falsa, y seremos capaces de mantenernos firmes en las verdaderas doctrinas de Jesucristo.

La quinta clave esencial a recordar cuando estudiamos la Escritura es que debemos ser guiados por el Espíritu Santo. La Palabra de Dios es llamada la Palabra de la Verdad. Además, es el Espíritu de Verdad él que nos enseña todas las cosas. La Biblia lo manifiesta bien claro que el Espíritu de Verdad trabaja mano a mano con la Palabra de Verdad para darnos el entendimiento que Dios quiere que tengamos. Jesús dijo, “Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre,  os enseñará TODAS LAS COSAS, y os recordará todo lo que yo os he dicho  (Juan 14:26). Esta es la promesa que Jesús da a todos aquellos que se arrepienten y son convertidos en sus corazones y mentes por el Espíritu Santo.

No es posible para la mente humana carnal, la que es engañosa sobre todas las cosas (Jeremías 17:9),  venir al conocimiento de la Verdad de Dios. Por cuanto los designios de la carne son enemigos (eso es, hostil) contra Dios porque no se sujetan a las leyes de Dios (Romanos 8:7). La Palabra de la Verdad y el Espíritu de la Verdad no pueden trabajar mano a mano con la mente carnal del engaño. A pesar de cuan brillante o cuan magnífico pueda ser el intelecto, la Verdad de Dios no se entiende a través de la sabiduría y raciocinio humano. Es sólo a través del Espíritu de Dios que la Palabra de Dios puede ser comprendida.

Pablo enseñó que no es a través del raciocinio o intelecto humano que somos capaces de llegar al conocimiento de la Verdad, sino a través del ESPÍRITU DE DIOS. “Antes bien como está escrito: "Hay cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han entrado en el corazón del hombre, sino las que Dios ha preparado para aquellos que lo aman."

“Pero Dios nos los ha revelado a nosotros por Su Espíritu; PORQUE EL ESPÍRITU TODO LO ESCRUDIÑA, AUN LAS PROFUNDIDADES [las cosas profundas] DE DIOS. Porqué, ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios... Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos [comunicamos] no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural [la mente carnal sin el Espíritu Santo de Dios] no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son una locura, y no las puede entender, PORQUE SON DISCERNIDAS ESPIRITUALMENTE Y SON ENTENDIDAS” (I Corintios 2:9-14).

¡Sin el Espíritu Santo de Dios, ningún ser humano sin importar que tan inteligente sea pueda entender Su Palabra! E incluso los individuos que han recibido el Espíritu Santo de Dios y están rodeados por obstáculos que pueden prevenirlos de alcanzar una completa comprensión de la verdad. Muchísimos Cristianos son atrapados en la política de la religión, o de la estructura del poder de una jerarquía eclesiástica, o por las doctrinas aprobadas de su iglesia, o ellos se han sometido a la autoridad humana ideada por la iglesia, o  han aceptado ciegamente las enseñanzas de los llamados eruditos Bíblicos, y no son capaces de estudiar con una mente abierta y entender completamente la verdad espiritual de la Palabra de Dios.

Jesucristo prometió que el Espíritu de Verdad nos enseñará todas las cosas (Juan 14:26); y nos guiará en toda la Verdad (Juan 16:13). Pero el Espíritu Santo no nos puede guiar en toda la verdad a menos que estudiemos diligentemente las Escrituras con una mente abierta, libre de las ideas y doctrinas de los hombres. Los Cristianos que buscan la autoridad de los hombres antes que a la Escritura son presas fáciles de ministros y maestros que profesan servir a Dios pero no están obedeciendo Sus mandamientos y no están enseñando la Verdad. El libro de Proverbios nos dice que: "El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Proverbios 9:10). Si uno teme sinceramente a Dios, él o ella le obedecerá, y Dios le impartirá entendimiento: “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos...” (Salmo 111:10).

Además, si usted guarda Sus mandamientos, usted amará a Dios: "Pues este es el amor a Dios, que guardemos Sus mandamientos; y Sus mandamientos no son gravosos" (I Juan 5:3). Y Jesús dijo también, “Si me amáis, guardad Mis mandamientos" (Juan 14:15).

Cuando ponemos todas las Escrituras juntas, Dios nos está mostrando  Su Palabra y como debemos entender las Escrituras. (Si usted no tiene el folleto,  Catorce Puntos Para  Estudio de Bíblico, escríbanos por favor.

Sin embargo, Jesús también dijo bien claro a sus discípulos que pocos entenderían la Palabra de Dios porque ellos no están deseosos de creer sinceramente,  obedecer y amar a Dios. Por esta razón, durante Su ministerio, Jesús habló a las multitudes en parábolas: “Entonces acercándose a Él los discípulos le preguntaron, ¿Por qué les hablas en parábolas?’' Él respondió y les dijo:"Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado. Porque cualquiera que tiene entendimiento se le dará más, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene entendimiento, aún lo que tiene le será quitado. Por esta razón les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. De manera que se cumpla en ellos la profecía de Isaías, que dijo: "De oído oirás, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis; porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos para que no vean con los ojos; y oigan con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane" (Mateo 13:10-15). Cuando una persona está en esta condición espiritualmente cegada, no puede entender la Palabra de Dios. Además esos maestros y ministros que están también en la misma condición de ceguera espiritual predican muchas falsas doctrinas y mala interpretaciones de la Escritura.

Finalmente, antes que empecemos a investigar las Escrituras concerniente a los 144,000 necesitamos darnos cuenta también que muchas profecías no fueron para que sean entendidas hasta el tiempo del fin. Note, que el ángel dijo "Anda Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, emblanquecidos, y purificados; los impíos procederán impíamente y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán."  (Daniel 12:9-10).

Jesucristo confirmó esto a Sus discípulos: “Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; oír lo que  oís y no lo oyeron” (Mateo 13:16-17).

Por lo tanto, si le creemos a Dios, ámemosle a Él y a Jesucristo; y si guardamos Sus mandamientos y dividimos correctamente la Palabra de Dios poniendo las Escrituras línea sobre línea, y precepto sobre precepto, nosotros podemos llegar a una verdadero comprensión de los 144,000.

¿Quiénes son los 144,000?

Una ministro muy popular de la Iglesia de Dios expresó en un sermón grabado, que la suma total de los primeros frutos es de 144,000. Él ridiculizó a los que creen que ese número limitaría a Dios.

El propósito de este artículo es exponer que la premisa arriba mencionada no aplica bien ciertas escrituras y llega a la conclusión errónea a través de la mala interpretación de la diferencia entre Apocalipsis 7 y 14.

En vez de ajustarse a una teoría de los hechos de la escritura; ese maestro ajustó las escrituras a su teoría creando confusión.

ESTE ARTICULO CUBRE LO SIGUIENTE:

· Corregir una incorrecta traducción de una palabra griega en Apocalipsis 7.

· Mostrar con las escrituras que los 144,000 en Apocalipsis 14 no representan el total de las primicias.

· La línea de Tiempo de los acontecimientos en el libro Apocalipsis.

PRUEBE TODAS LAS COSAS USANDO LA BIBLIA

Nosotros debemos probar las teorías para ver si son verdad o no. La verdad bíblica siempre encaja perfectamente junto con otras escrituras. De otro modo una creencia no es la verdad de Dios.

Juan 3:16,— “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su  hijo unigénito,  para él poder llamar a los 144,000."

No, eso no es lo que dice la escritura.

Juan 3:16,“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.”

Podemos construir de lo que sabemos para entender lo que no sabemos. Dios no está  llamando a todos en este tiempo.

Juan 6:44-45,”Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no lo trajere;  y  yo  lo  resucitaré   en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mi.”

Cada ministro necesita entender que los hermanos de Dios pertenecen al Dios Padre y a nadie más. Ellos no pertenecen a una corporación, ellos no son bienes muebles ni siervos, ellos no deben ser comercializados. Ellos son confiados a los maestros y la escritura muestra que la mayoría de los discípulos deben aprender a ser maestros.

Hebreos 5:12,—”Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar ....”

El ARREPENTIMIENTO ES UNA ELECCIÓN

Recuerde a Mateo y la parábola del sembrador y la semilla.

Mateo 13: 3-9, “He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y broto pronto, porque no tenia profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenia raíz se seco. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.”

La explicación de Cristo a esta parábola:

Mateo 13:18-23,— “Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: Cuando alguno oye la palabra del reino, y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es él que fue sembrado junto al camino. Y él que fue sembrado en  pedregales, éste es él que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en si, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra luego tropieza. El que fue sembrado entre espinos, éste es él  que oye la palabra; pero el afán de este mundo, y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Más él que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno.

Dios nos ha dado a todos libertad moral. Nadie sabe que cosa puede causar a que alguien por su propia elección se arrepienta.

Lucas 15:1-10,— “Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle.  Y  los  Fariseos  y  los  escribas  murmuraban,  diciendo,  Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces Él les refirió esta parábola diciendo: ¿Qué hombre de vosotros teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y ve tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra la pone sobre sus hombros gozoso; Y al llegar a su casa reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que  por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca diligentemente hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado el dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”

Marcos 16:15,—“Y él les dijo: Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a los 144,000....”

No, eso no es lo que dice la escritura.

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Updated October 3, 2008