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Iglesia de Dios Cristiana y BíblicaP.O. Box 1442Hollister, California 95024-1442(831)-637-1875Fred R. Coulter Ministro El 16 de Agosto, 2006 Estimados Hermanos, Este mes los ojos del mundo entero están sobre el Reino Unido- Gran Bretaña. Muchos están sorprendidos en que 24 terroristas Musulmanes, ciudadanos Británicos de tercera generación de orígenes Paquistaní, planearon la destrucción de vuelos aéreos que consistían de hasta diez aviones comerciales volando desde el Reino Unido hacia los Estados Unidos. Las agencias de inteligencia de Pakistán y el Reino Unido, con ayuda de las autoridades Estadounidenses, pudieron prevenir sus esfuerzos. Si hubiesen tenido éxito, hubiese sido, en algunos aspectos, un desastre más grande comparado al del 9/11. Los terroristas planearon una manera para convertir explosivos usando líquidos que no podían ser detectados por maneras convencionales. El plan de los terroristas era traer los explosivos a borde de los aviones en sus equipajes de mano, y detónelos simultáneamente mientras los aviones volaban en medio del Mar Atlánltico. América y Gran Bretaña han tratado de ser lo más vigilante posible en detectando e interceptado ataques terroristas antes que ocurran. Ellos han tenido gran éxito en muchas ocasiones. Sin embargo, en el análisis final, ellos no van a poder parar todos los ataques terroristas. También, en la lucha contra los terroristas—buscando para matar y destruirlos dondequiera que estén en el mundo—no terminará el problema ni cambiará la determinación fanático del enemigo. La razón es que el punto del problema no es los terroristas, por decirlo así. El odio intenso de los terroristas contra la civilización occidental—los Estados Unidos en particular—continúa darle la motivación la guerra mundial contra terror. Pero su odio no es el problema verdadero. Más bien, Dios revela que estos problemas son causados por los pecados de la gente—los descendientes modernos de las 10 tribus de Israel—los Estados Unidos [Manasés] y Gran Bretaña [Efraín], también los Judíos [Judá]. ¿Por qué Ataques Terroristas? Casi nadie entiende la verdadera causa del terrorismo. La mayoría de los líderes políticos creen que sí podemos destruir los terroristas o hacer paz con ellos, entonces todos nuestros problemas serían solucionados. En haciendo esto, sin embargo, sería luchando contra los efectos, en vez de eliminando la causa. En Su Sagrada Palabra, Dios revela la causa—la razón del porque el terrorismo es un problema: La causa es los grandes pecados nacionales de los hijos modernos de la Casa de Israel [las naciones Anglosajones] y Judá [los Judíos]. Cuando pecamos, Dios levanta enemigos para que se levanten contra nosotros para poder corregirnos y traernos al arrepentimiento. En la manera el cual Dios siempre ha hecho, Dios está usando nuestros enemigos para corregirnos, porque le hemos dado la espalda a Dios, rechazando Sus leyes y mandamientos y mirando hacia otros dioses, tal como Salomón e Israel hicieron: “Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. “Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardo lo que le mandó Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo” (I Reyes 11: 4-11). Para poder corregir a Salomón, Dios levantó adversarios. En verdad, los terroristas modernos de hoy, que están contra nosotros, son los mismos descendientes que Dios en los tiempos antiguos levantó contra Salomón e Israel a causa de sus pecados: “Y Jehová suscitó un adversario a Salomón: Hadad edomita, de sangre real, el cual estaba en Edom.... Y oyendo Hadad en Egipto que David había dormido con sus padres [fallecido], y que era muerto Joab general del ejército, Hadad dijo a Faraón: Déjame ir a mi tierra.... Dios también levantó por adversario contra Salomón a Rezón hijo de Eliada, el cual había huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba. Y había juntado gente contra él, y se había hecho capitán de una compañía, cuando David deshizo a los de Soba. Después fueron a Damasco y habitaron allí, y le hicieron rey en Damasco. Y fue adversario de Israel todos los días de Salomón; y fue otro mal con el de Hadad, porque aborreció a Israel, y reinó sobre Siria. (versos 14, 21,23-25). Es algo absolutamente increíble que pocas personas realizan la verdad sobre lo que en realidad está ocurriendo hoy en día. La mayoría de las personas simplemente no ven la mano de Dios, que Él esta usando los antiguos enemigos de Israel y los Judíos [Judá]—tal como hizo durante los tiempos Salomón—para corregirnos, ¡con la esperanza de que lleguemos al arrepentimiento! Cuatrocientos años después de Salomón—justo antes de la destrucción final de Jerusalén y el templo dirigido por el Rey Nabucadonosor de Babilónia en los años 605-585 A.C.—Dios envió el profeta Jeremías para advertir al pueblo de Judá de la venidera guerra y cautiverio si no hubiera arrepentimiento y regresaban a Dios. Pero ellos no escucharon a la advertencia de Jeremías: “¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.” Sin embargo, Jeremías continúo proclamando la advertencia de Dios: “Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tantos el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son en ganadores. Tal como hoy en día, la gente respondieron a la advertencia de Dios por diciendo, “¡Paz, paz!”—cuando no hay paz: “Y curan la vida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz. ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová. Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestro alma. Más dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos. Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley [la rechazaron]” (Jeremías 6: 10-19). Dios hizo que Jeremías anunciara los pecados de Israel ante el pueblo—hacia los hijos antiguos de Israel en su tiempo, y ahora para nosotros, sus descendientes modernos: “¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es de Dios. Los sacíe, y adulteraron, y en casa rameras se juntaron en compañías. Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo. ¿No había de castigar esto? Dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma? (Jeremías 5: 7-9). Durante los tiempos del profeta Isaías, Dios también le advirtió a Israel que Él los iba juzgar por sus pecados. La nación se había convertido tan maligna y llena de pecado, tal como estamos hoy, que ellos literalmente volcaron todo—convirtieron lo malo a bueno, y rechazando lo bueno y justo como algo malo mientras ellos se burlaban de Dios. Pero Él les contestó y demostró sus pecados: “¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como coyundas de carreta, los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!’ “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impió mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel. Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida” (Isaías 5:18-25). El profeta Ezequiel también acusó a Israel por sus crímenes y pecados cuando él advirtió del venidero juicio de Dios: “Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia. Traré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios serán proclamados. La destrucción viene; y buscarán la paz, y no la habrá. Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del sacerdote, y de los ancianos el consejo. El rey se enlutrá, y el príncipe se vestirá de tristeza, y las manos del pueblo de la tierra temblarán; según su camino haré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová” (Ezequiel 7: 23-27). En verdad, la historia de la humanidad ha sido escrita en y con sangre, muerte y destrucción. Todo comenzó cuando Caín mató su hermano menor Abel. Después peleas entre la línea de Set y la línea de Caín llenó el mundo con mucho pecado, malignidad, corrupción e iniquidad—y terminó finalmente con el juicio de Dios contra toda la humanidad, en cual Él destruyó toda vida que había sobre la tierra (menos la de Noé y su esposa, sus tres hijos y sus esposas) con el gran diluvio (Génesis 4-6). Desde el tiempo de Abrahám, otras peleas entre familias han desarrollado—tal como aquellas entre Isaac e Ismael, y entre Jacob y Esaú. A través de los siglos estas guerras han ocurrido una vez y otra en odio, celos, homicidios, guerras y destrucción. Y ahora, su antiguo espíritu de competencia y conflicto ha continuado hasta el momento presente. Lo que estamos viendo en verdad son las mismas peleas de familia que han crecido en gran manera—ahora involucrando muchas naciones, compuestas de sus descendentes. En adición a la amenaza del terrorismo, también tenemos que poner atención especial con lo que está ocurriendo en el Medio Oriente—lo de Líbano y Palestina. A pesar de los pedidos fútiles para un cese de hostilidades, la guerra continúa creciendo. Los Judíos están subiendo su nivel de invasión con tropas y tanques adicionales, también con bombardeos. Entretanto, los enemigos de los Judíos están llamando la muerte de los ciudadanos en Líbano algo desproporcionado. ¿Pero desproporcionado a qué? Ellos fallan mencionar que el Jezbolá empezó el episodio entero que se dirigió a esta guerra. Los terroristas han lanzado miles de cohetes sobre ciudades Judías matando muchos ciudadanos a la misma vez. Ya que los terroristas son cobardes y usan mujeres y niños como escudos humanos, eventualmente habrá muchas muertes de ciudadanos. Recuerde, la crueldad de guerra no conoce ningunas fronteras o refrenamiento. La destrucción, muerte y heridas caen sobre todos—soldados y ciudadano, joven y envejecido, rico y pobre—ya que cualquier guerra destruye todo en su camino. De nuevo, los grandes hombres del mundo están buscando a través de las Naciones Unidas traer paz y una “solución duradera” este conflicto. Mientras velando los varios embajadores deliberando—cada lado argumentando su propia posición política y militar mientras tratan de llegar a un acuerdo—es muy evidente que no habrá paz a causa de su odio profundo uno hacia el otro. Aunque lleguen a un cese de hostilidades en el Concilio de las las Naciones Unidas no durará. Tal como en el pasado, a pesar de sus esfuerzos, los “embajadores de paz” y sus acuerdos serán quebrantados, porque ellos están rechazando a Dios (Isaías 33:7). ¡Mientras declaran querer la paz, las naciones del mundo están en rebelión contra Dios y Sus leyes! Mientras la rebelión continúa no habrá paz. Ellos están furiosos contra Dios el Padre y Jesucristo: “¿Por qué se amotinan las gentes [naciones], y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, y principios consultarán unidos Contra Jehová y contra su ungido [Su Cristo], diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas” (Salmo 2: 1-3). A causa de esto, la humanidad esta fuera de contacto con Dios. En rechazando Dios y Sus leyes, la humanidad nunca podrá hallar la paz. El profeta Isaías predijo los resultados de los esfuerzos humanos. Mientras estas palabras son aplicadas históricamente hacia Israel, ellas igualmente se aplican a todas las naciones del mundo de hoy—especialmente los líderes congregados en las Naciones Unidas: “No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras [termina todo peor comparado al principio]. “Sus telas no servirán para vestir [sus acuerdos para un cese de hostilidades], ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos. Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. “No conocieron camino de paz, ni hay justicia sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz. Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad. Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tiendas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos. Gruñimos como osos todos nosotros, gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros” (Isaías 59: 4-11). Todo esto es a causa del pecado y rebelión por el mundo entero contra Dios y Jesucristo: “El prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira. Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho [juicio]” (versos 13-15). Acuerdos hechos por hombres—también las soluciones y “llamamientos para la paz” por líderes religiosos—no van a funcionar porque también están en rebelión contra Dios. Tales “soluciones” son como una pared construida con lodo suelto (Ezequiel 13:10). Tal será el futuro de cualquier acuerdo que las naciones se imaginen. Jeremías predijo esta controversia entre Dios y las naciones del mundo, todo dirigiéndose hacia la gran tribulación y terminando con la segunda venida de Jesucristo. Estos son eventos mundiales, y ninguna nación estará libre de la corrección e ira de Dios: “Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová tiene juicio contra las naciones; Él es Juez de toda carne; entregará a los impíos a espada, dice Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra. Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra” (Jeremías 25: 31-33). Aunque hubiere un gran arrepentimiento nacional en estos tiempos por todos los descendientes modernos de la Casa de Israel [naciones Anglosajones] y de Judá [los Judíos], solamente tardaría el juicio final de Dios—tal como ocurrió durante reinado del Rey Josías. Josías era un rey justo. Cuando él escuchó de los juicios inminentes de Dios, él se entregó al arrepentimiento y causó que todos los Judíos hicieran igual. Con eso el juicio de Dios fue diferido contra ellos mientras Josías vivía. Pero después de pasar veinte años de su muerte, Dios en verdad completo Su juicio contra ellos y ellos fueron llevados en cautiverio hacia Babilónia (II Crónicas 34-36). En el momento presente estamos trabajando en un nuevo proyecto en Inglés del Antiguo Testamento, con el tiempo públicaremos la Biblia entera, haciéndola la única Biblia Inglés unida en el orden correcto. La vamos imprimir por una compañía que imprime Biblias—la tapa será de 100% cuero. Con la bendición de Dios será una herramienta tremenda para los hermanos y los ministros de Dios, igualmente para cualquiera que está buscando entender la Palabra de Dios. Hermanos, pónganos en oración a todos nosotros que hacemos estos trabajos, que Dios nos dirige con Su Espíritu Santo en este proyecto que sea el más correcto y los otros. Gracias por su amor continuo, oraciones y apoyo a través de sus diezmos y ofrendas. Espero que Dios los siga dándole bendiciones con Su gracia, amor y bendiciones en todo. Con amor en Cristo Jesús, Fred R. Coulter FRC |
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