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Como Pedro Interpretó Salmo 110Cuando el apóstol Pedro citó a Salmo 110 en su sermón en el día de Pentecostés en el año 30 d.C., él claramente identificó ambos el Jehová quien está hablando en la profecía y el Jehová quien está sentado en Su diestra. La interpretación inspirada de Pedro de Salmo110 lo hace muy claro que David no estaba refiríendose a él mismo cuando él escribió este salmo. ¡Pedro cita Salmo 110 para comprobar que el Ser sentado en la diestra de Jehová no es David sino el exaltado Jesucristo! Pedro afirma que Jesucristo estaba con Jehová y era Jehová antes que Él se hizo carne. En el sermón inspirado de Pedro, registrado en Hechos 2, él testifica que el Jehová en la izquierda en Salmo 110:1 es ambos Theos (versículo 32) y Kurios (versículo 34), y que el Jehová en la derecha es ambos Kurios (versículos34-35) y Christos (versículo 35). Pedro audazmente declara que es Theos, el Padre, quien ha exaltado a Jesús y lo ha hecho Christos. Aquí está el testimonio inspirado de Pedro: “A este Jesús resucitó Dios [Griego Theos, el Padre], de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios [Griego Theos, el Padre], y habiendo recibido del Padre [Griego Pater, refiriéndose a Theos]la promesa del Espíritu Santo [el Espíritu de Theos, el Padre], ha [Jesús resucitado] derramado esto [el Espíritu del Padre] que vosotros veis y oís [las manifestaciones visibles del Espíritu]. Porque David no subió a los cielos; él mismo [David] dice: Dijo el Señor [Griego Kurios, el Padre] a mi Señor [de David, Griego Kurios, el Hijo], Siéntate [el Hijo] a mi diestra, hasta que [el Padre] ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios [Griego Theos, el Padre] le ha hecho Señor [Griego Kurios] y Cristo [Griego Christos]” (Hechos 2:32-36). ¡Las palabras de Pedro claramente demuestran que el Jehová/Adon de Salmo 110 quien está sentado en la diestra de Jehová no es el Rey David! Pedro enfáticamente declara que David todavía está sepultado, y que es Jesús, el Jehová del Antiguo Testamento y el Kurios/Christos del Nuevo, quien ha sido resucitado de la muerte por el poder del Padre. Es el Cristo resucitado quien ha sido exaltado para ser sentado en la diestra de Dios. Como Pablo Interpretó Salmo 110El apóstol Pablo también testifica que el Jehová/Adon de Salmo 110 es Jesucristo, el hijo de Jehová. En el primer capítulo de su epístola hacia los Hebreos, Pablo identifica el Jehová en la mano derecha como Theos el Hijo. El uso de Pablo de la palabra Griega Theos en este pasaje para nombrar ambos el Padre y el Hijo lo hace muy claro que el Hijo es Dios en el sentido completo de la palabra. Él es Theos en la misma definición que el Padre es Theos. Pablo demuestra esta verdad a través de citar varios pasajes del Antiguo Testamento para comprobar que el Hijo (Griego Huios) no es un ángel glorificado o un ser super humano, pero que Él había pre-existido eternamente como Dios. Aquí está el testimonio de Pablo: Dios [Griego Theos, el Padre], habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo [Griego Huios], a quien constituyó heredero de todo, y por quien así mismo hizo [el Padre] el universo [pues Jesús es llamado el Arche o Principiante de la creación]; el cual [el Hijo] siendo el resplandor de su [la del Padre] gloria, y la imagen misma de su [la del Padre] sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo [Jesucristo] efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles [Griego aggelos], cuanto heredó [el Hijo] más excelente nombre que ellos. Porque ¿a cuál de los ángeles [Griego aggelos] dijo Dios [el Padre] jamás: Mi Hijo [Griego Huios] eres tú, yo te he engendrado hoy [citado de Salmo 2:7]?, y otra vez: Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo [Griego Huios] [citado de II Samuel 7:14]? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo dice [el Padre]: Adórenle todos los ángeles de Dios [citado del Septuaginto, Deuteronomio 32:42]. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego [citado del Septuaginto, Salmo 104:4]. Más del Hijo [Griego Huios] dice [el Padre]: Tu trono, oh Dios [Griego Theos, el Hijo], por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has [el Hijo] amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te [el Hijo] ungió Dios [Griego Theos, el Padre], el Dios [Griego Theos] tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros [citado de Salmo 45:6-7]. Y tú, oh Señor [Griego Kurios, el Jehová del Antiguo Testamento quien se hizo el Hijo], en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, más tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, y como un vestido de los envolverás, y serán mudados; pero tú [el Hijo] eres el mismo, y tus años no acabarán [citado de Salmo 102:25-27]. Pues, ¿a cuál de los ángeles [Griego aggelos] dijo Dios [el Padre] jamás: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? (Hebreos 1:1-13). El testimonio inspirado de Pablo lo hace muy claro que Jesucristo nunca era un ángel. Pablo cita a Salmo 110 y específicamente nos enseña que ningún ángel en ningún tiempo fue invitado a sentarse a la diestra del Padre. Pablo también cita a Salmo 2 para demostrar que ningún ángel en ningún tiempo fue engendrado por el Padre. Pablo demuestra que es totalmente contra las Escrituras a reclamar que Cristo era en algún tiempo un ángel--o algo menos que Dios. En este pasaje, Pablo ofrece prueba irrefutable del Antiguo Testamento para convencer a todos que cuestionan la existencia eterna de Jesucristo como Dios. Para salir de cualquiera duda, Pablo cita el testimoniode Dios el Padre en Salmo 45 como evidencia que Jesucristo es Dios y reinará como Dios por toda la eternidad. Como prueba de la pre-existencia de Jesucristo como el Jehová del Antiguo Testamento, Pablo cita a Salmo 102 para demostrar que Cristo compartió el poder y la autoridad completo con el Padre en la creación de los cielos y la tierra. El propósito de Pablo en citar estas escrituras del Antiguo Testamento era para acallar las bocas de aquellos que negaban que Jesucristo es Dios y que Él ha existido desde el principio como Dios--un Ser completamente divino. En una epístola anterior, Pablo específicamente nombro a Cristo como la Roca del Antiguo Testamento, el Dios que hizo el pacto con Israel (Corintios 10:4). En vista de toda la evidencia en el Nuevo Testamento, es una absurdidad absoluta a negar la eterna pre-existencia de Jesucristo como el Creador y Señor, o Jehová, del Antiguo Testamento. Los Dos Jehovás de Salmo 2En Salmo 2, encontramos otro pasaje que claramente se refiere a dos Seres divinos. Cuando leemos el salmo entero, encontramos que estos Seres divinos son identificado como Jehová quien se hizo el Padre y Jehová quien se hizo el Hijo. Igual que otros salmos refiriéndose a los dos Jehovás,los Levitas modificaron el texto Hebreo, cambiando el nombre Jehová en versículo 4 de Salmo 2 hacia Adonay. Pero quitando el nombre Jehová del versículo 4 no puede esconder el hecho que habían dos Jehovás. El uso del nombre Jehová en otros versículos en este salmo demuestra que este nombre divino está refiriéndose a dos distintos y separados Seres divinos. La primera ocurrencia del nombre Jehová en Salmo 2 se encuentra en versículo 2. Este Jehová es claramente identificado en versículo 7 como el Padre del Mesías. Aquí está lo que David fue inspirado a escribir del Jehová quien se haría el Padre y de Su Hijo futuro, el Mesías: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensas cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová [Hebreo], y contra Su ungido [citado en Hechos 4:25-26], diciendo: Rómpanos [los reyes en la tierra] sus [Jehová y Su ungido] ligaduras, y echemos de nosotros sus [Jehová y Su ungido] cuerdas. El que mora en los cielos [Jehová] se reirá. El Señor [Hebreo Adonay, originalmente Jehová] se burlará de ellos. Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con Su ira. Pero yo [Jehová] he puesto mi rey [el ungido, o Mesías] sobreSión, mi santo monte” (Salmos 2:1-6). No hay duda que el Jehová en este pasaje es el Ser divino quien se hizo el Padre. En versículo 6 encontramos este Jehová hablando de Su futuro Rey, el Mesías. Versículo 7 revela que el Mesías prometido sería el Hijo de este Jehová. En versículo 7 un segundo Ser divino empieza hablar, profetizando que Él se haría el Hijo de Jehová. Cuando vemos los siguientes versículos, encontramos que éste Ser divino quien se haría el Mesías, el futuro Hijo, también es llamado Jehová. Aquí está la evidencia irrefutable de las Escrituras: “Yo publicaré el decreto: Jehová [Hebreo, el Padre del Mesías] me ha dicho [al Mesías], mi Hijo eres tú: [citado en Hechos 13:33, Hebreos 1:5, 5:5]; yo te engendre hoy. Pídeme [al Padre], y te daré [al Hijo] por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás [el Hijo] que con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás [citado por el resucitado Jesús en Apocalipsis 2:26-27]. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová [Hebreo Jehová, el Hijo] con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino, pues se inflama pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él [el Hijo] confían” (Salmo 2:7-12). Estos versículos en Salmo 2 claramente revelan que habían dos Jehovás en los tiempos del Antiguo Testamento. Cuando examinamos el contexto en cual el nombre Jehová es usado, es muy evidente que el Jehová en versículo 7 es el Ser divino quien se haría el Padre del Mesías, y que el Jehová en versículo 11 es el Ser divino quien se haría el Mesías, Su Hijo. En versículo 7-9, encontramos que el Jehová quien se haría el Hijo declarando lo que el primer Jehová, Su futuro Padre, había decretado. Los decretos en versículo 9 de Salmo 2 son citados por el glorificado Jesucristo en el libro de Apocalipsis. Vamos a examinar el testimonio de Cristo con respecto a estos decretos dados por Jehová, el Padre del Mesías, en Salmo 2. Cristo Fue Dado los Decretos en Salmo 2En citar Salmo 2, Jesucristo confirmo que Él era el Jehová quien se hizo el Hijo, a quien Jehová el Padre le dio los decretos de dominio sobre todas las naciones. Aquí están las mismas palabras de Jesucristo con respecto a estos decretos: “Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. Y al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero [los decretos dados en Salmo 2:9]; como yo también la he recibido de mi Padre” (Apocalipsis 2:24-27). Aquí Jesus audazmente proclama que Él es el Hijo, el Jehová/Mesías de Salmo 2, quien recibió los decretos de dominio mundial de Jehová el Padre. Más luego en el libro de Apocalipsis, el apóstol Juan añade a su testimonio al peso de la evidencia Bíblica. Juan fue inspirado a describir a Jesucristo en Apocalipsis 19 como la Verbo de Dios, de nuevo restaurado a Su poder completo y gloria en los cielos, y para pronto gobernar las naciones como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. En este pasaje, Juan cita parte de Salmo 2:9, confirmando que Jesucristo es el Jehová/Mesías quien fue dado los decretos de dominio mundial por Jehová el Padre. Aquí está el testimonio de Juan: “Entonces vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO [Griego Logos] DE DIOS. Y losejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro [como decretado en Salmo 2:9], y élpisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso [Griego Pantokrator Theos, refiríendose a Jehová el Padre, quien le dio los decretos]. Y en su vestidura y en muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES [Griego Basileus basileus kai Kurios kurios, título futuro de Jehová el Hijo.” (Apocalipsis 19:11-16). Igual como Juan testifica en su Evangelio, este mismo Verbo de Dios estaba con Dios y era Dios antes que Él se hizo un ser humano de carne (Juan 1:1, 14). Juan también enseña en Apocalipsis 12 que después de Sus días en la carne, Jesús fue restaurado a Su gloria anterior y ahora se sienta con Su Padre en Su trono. Juan declara, “y ella dio a luz un hijo varón [Jesus, el profetizado Mesías de Salmo 2], que regirá con vara de hierro a todas las naciones: [como decretado en Salmo 2:9] y su hijo fue arrebatado para Dios [Griego Theos, el Padre], y para su trono” (Apocalipsis 12:5). ¡Estas palabras en el libro de Apocalipsis confirman que Jesucristo es el Mesías de Salmo 2 quien gobernará las naciones de este mundo con una vara de hierro! Él es el Jehová descrito en Salmo 2:11 quien se ha hecho el Hijo. Él solamente ha sido glorificado y exaltado por Jehová el Padre y muy pronto retornará para gobernar la tierra como Rey de reyes. ¡Esta es la verdadera enseñanza del Nuevo Testamento! El Nuevo Testamento verifica que Jesus era un Ser divino--uno de los dos Jehovás del Antiguo Testamento--antes que Él vino a la tierra como un ser humano de carne y hueso. Él se despojó de Su gloria y se hizo carne para que pudiera morir, con eso terminando el Antiguo Pacto y estableciendo el Nuevo (Filipenses 2:6-7, Hebreo 9:15-16; 10:5-9). Después de tres días, Él fue resucitado y restaurado a Su poder y gloria completa con el Padre (Efesios 1:20-21, Juan 17: 4-5). Jesucristo es enteramente divino. El apóstol Pablo testifica que “en él habita corporalmente toda la plenitud del la Deidad” (Colosenses 2:9). Él no fue resucitado con cuerpo glorificado que transciende la carne humana pero es menos que Dios. Él no es una “nueva criatura” en una categoría mítica entre ángeles y seres humanos. Él es Dios. ¡Pablo no deja ningún lugar para duda! Cuando Pablo cito Salmo 2 en su epístola hacia los Hebreos como evidencia que Jesus es el Hijo glorificado, él también citó a Salmo 45 para demostrar que el Hijo es Dios: “Más del Hijo dice, Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo: cetro de equidad es el cetro de tu reino” (Hebreos 1:8). Jesus ahora está reinando a la diestra del Padre, compartiendo el trono del Padre hasta que el tiempo venga para el Padre a darle las naciones de este mundo hacía sus manos, como decretado en Salmo 2. ¡Él regresará pronto como REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES, y Él gobernará como Dios para siempre! Como los Apóstoles Interpretaron Salmo 2En el libro de Hechos, encontramos evidencia que todos los apóstoles entendían que las profecías en Salmo 2 serían cumplidas por Jesucristo. La oración unida de los apóstoles en Hechos 4 demuestra que ellos entendían que las profecías en Salmo 2 se referían a Jesucristo y eran, en verdad, ¡empezando a ser cumplidas en sus días! Aquí está la oración de ellos como registrado por Lucas: “Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios [Griego Theos, el Padre], y dijeron: Soberano Señor [Griego Despotes, refiriéndose al Padre], Tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, que por boca de David tu siervo dijiste [en Salmo 2:1-2], ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor [Griego Kurios, el Padre] , y contra su Cristo [Griego Christos, el Hijo]. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste [resucitó], Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel....” (Hechos 4:24-27). Esta oración por los apóstoles confirma que ellos entendían el significado de Salmo 2. ¡Ellos entendían que Jesús era el Mesías de la profecía inspirada de David! Ellos sabían que Él había sido resucitado y había subido hacia el trono del Padre, y que Él regresaría a la tierra con poder y gloria para gobernar todas las naciones, como el Padre había decretado. En estos días primitivos de la iglesia, Pablo todavía no era un apóstol. Más luego en el libro de los Hechos, encontramos el testimonio personal del apóstol Pablo con respecto la identidad del Jehová en Salmo 2 quien era profetizado hacerse el Mesías. En proclamar la resurrección de Jesucristo, Pablo cito a Salmo 2:7 y otras profecías del Antiguo Testamento como evidencia que Jesucristo era el Mesías prometido--originalmente uno de los dos Jehovás, pero ahora el Hijo inmortal de Jehová. Aquí está el testimonio de Pablo: “Y nosotros [Pablo y sus co-obreros] también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha nuestros padres, la cual Dios [Griego Theos, el Padre] ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando [el Padre] a Jesús ; como está escrito también en el salmo segundo: Mi Hijo eres tú [Cristo], yo [el Padre] te he engendrado [resucitado] hoy [Salmo 2:7] . Y en cuanto a que le levantó [el Padre] de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo [el Padre] así: Os [el Padre] daré [el Hijo] las misericordias fieles de David [Isaías 55:3]. Por eso dice [el Padre] también en otro salmo [Salmo 16: 10]: No permitirás [el Padre] que tu Santo [el Hijo] vea corrupción” (Hechos 13:32-35). La interpretación inspirada de Pablo sobre Salmo 2:7 lo hace muy claro que fue en “este día” el día de la resurrección hacía inmortalidad--que Jesús se hizo el Hijo glorificado de Dios. Contrario a la enseñanza popular de la Trinidad, ¡no ha visto siempre un Hijo en la Deidad! El Padre Mismo ha revelado que Él no tenía un eterno, Hijo inmortal hasta que Él resucitó a Jesus de la muerte. Pablo enfáticamente declara que era en referencia de la resurrección de Cristo que el Padre declaro, “Mi Hijo eres tú; yo te engendrado hoy.” En su epístola hacia los Hebreos, Pablo enseña que cuando Cristo fue resucitado de la muerte por el poder delPadre, Él fue también glorificado por el Padre. Pablo de nuevo cita a Salmo 2:7 en referencia de la resurrección de Cristo hacia gloria: “Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios [Griego Theos, el Padre] se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados.... Y nadie toma para si esta honra, sino el que es llamado por Dios [Griego Theos, el Padre], como lo fue Aarón. Así tampoco Cristo [Griego Christos, el Hijo] se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo [el Padre]: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado [resucitado] hoy. Como también dice [el Padre] en otro lugar: Tú [el Hijo] eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec [Salmo 110:5, citado del Septuaginto]” (Hebreos 5:1-6). Estas interpretaciones del Nuevo Testamento lo hace muy claro que el Jehová/Mesías de Salmo 2 se hizo el Hijo glorificado de Dios en el día de Su resurrección hacia inmortalidad. En “este día” Él fue exaltado y restaurado al poder y gloria completa que Él compartía con el Padre desde el principio como el Verbo de Dios (Juan 1:1; 17:5). Ahora el Hijo de Dios, Él es ambos nuestro Salvador y Sumo Sacerdote, para hacer intercesión para nosotros con el Padre. Y como el Verbo de Dios, Él está preparandose a regresar a esta tierra para gobernar todas las naciones con una vara de hierro, como el Padre ha decretado. Los Dos Jehovás de Salmo 16Como registrado en Hechos 13, cuando Pablo proclamó a Jesucristo como el Jehová/Mesías de Salmo 2, él también testificó que Jesús es el “Santo” de Salmo 16. Cuando examinamos el contexto del versículo en Salmo 16 cual Pablo cito, encontramos que el “Santo,”o Mesías, quien también es llamado Jehová, él esta hablando de un segundo Ser divino. Como en otros pasajes cuales revelan dos Seres divinos, los Masoritas cambiaron el nombre Jehová hacía Adonay. Encontramos este cambio en versículo 2 de Salmo 16. Salmo 16 empieza con la oración de David hacia Dios. En versículo 2, David llama a su Dios ambos “Señor” [Jehová] y como “mi Señor” David claramente le está hablando al mismo Ser divino quien es llamado “mi Señor”en versículo 1 de Salmo 110. Como hemos visto, éste Ser divino es el Jehová quien era profetizado de hacerse el Mesías e Hijo. El Señor de David es revelado en todos los salmos de David como el Hijo. Estos salmos profetizan que Él sería ambos el Hijo de David y el Hijo de Jehová. En muchas de estas profecías, encontramos un Ser divino hablándole a otro, dándonos mucha visión hacia la relación que existía antes que unos de los Jehovás se hizo el Hijo del otro Jehová. Es muy importante entender que cuando David escribió de una relación de Padre/Hijo entre estos dos Seres divinos, todavía era en el futuro. ¡Hay que darle énfasis a esta verdad, ya que falsos maestros están diciendo que el Hijo siempre ha sido el Hijo, y que el Padre siempre ha sido el Padre! Ellos ignoran el hecho que las Escrituras revelan dos Jehovás que han existido lado al lado hasta que uno de estos Jehová dejo Su gloria y se hizo un ser humano de carne hueso. Ese Jehová se hizo Jesucristo, el Mesías, quien sufrió y murió. Él no se hizo el eterno Hijo de Dios hasta el día de Su resurrección, como Pablo testifica en Hechos 13:33, adonde él cita a Salmos 16. En la oración de David en Salmo 16, David llama a el Jehová quien fue profetizado hacerse el Hijo por el nombre Hebreo El. Esto es significante porque El siempre ha sido visto como el nombre divino refiriéndose solamente al Padre. Aquí está la oración de David hacía el Jehová quien se haría el Mesías: “Guárdame, oh Dios [Hebreo El, el futuro Mesías], porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová [Hebreo, el futuro Mesías]: Tú eres mi Señor [Hebreo Adonay, originalmente Jehová]; no hay para mí bien fuera de ti. Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia. Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres. Jehová [Hebreo, el futuro Mesías] es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová [Hebreo Jehová, el futuro Mesías] que me aconseja; aun en las noches enseña mi conciencia” (Salmo 16:1-7). En este punto David termina de hablar de él mismo. El salmo continúa en la primera persona, pero ahora se convierte una profecía del Mesías. ¡El Jehová quien se haríael Mesías está hablando del Jehová quien se haría el Padre! Un Jehová, el futuro Mesías, está hablando en la primera persona hacía otro Jehová, el futuro Padre. Nota la profecía de David con respecto el Mesías: “A Jehová [Hebreo Jehová, el Padre] he puesto [el Mesías] siempre delante de mi; porque está [el Padre] a mi diestra, no seré [el Mesías] conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente [profetizando Su muerte]. Porque no dejarás [el Padre] mi alma en el Seol [Hebreo sepulcro], ni permitirás [el Padre] que tu santo [el Mesías] vea corrupción [profetizando Su resurrección]. Me mostrarás [el Padre] la senda de la vida [profetizando Su ascensión]; en Tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu [del Padre] diestra [a donde el Mesías se sienta] para siempre” (Salmo 16:8-11). Nadie puede negar que estos versículos escritos por David son una profesión inspirada en cual uno de los Jehovás, el futuro Mesías, está hablandole a otro Jehová, el futuro Padre. Cualquiera que duda que estos versículos profetizan una relación de Padre/Hijo entre los dosSeres divinos solamente tiene que ir hacía el Nuevo Testamento para encontrar verificación absoluta Bíblica. Interpretaciones inspiradas de Salmo 16 por ambos Pedro y Pablo han sido preservados para nosotros en el libro de los Hechos. Vamos a examinar el testimonio del apóstol Pedro como registrado en Hechos 2. Como Pedro Interpretó a Salmo 16En Hechos 2, encontramos el sermón inspirado de Pedro en el día de Pentecostés, en cual él proclamó a Jesucristo como el Jehová /Mesías de Salmo 16, quien había sido resucitado de la muerte por Jehová el Padre. Aquí está el testimonio de Pedro: “Porque David dice de Él [no sobre David]: veía [el Mesías] al Señor siempre delante de mi; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegro, y se gozó mi lengua , y aun mi carne descansará en esperanza; porque no dejarás a mi alma en el Hades [el sepulcro], mi permitirás que tu Santo vea corrupción....viéndolo ante, habló [David] de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades [el sepulcro], y su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios [Griego Theos, el Padre], de lo cual todos nosotrossomos testigos” (Hechos 2:25-27, 31-32). La interpretación inspirada de Pedro nos da prueba irrefutable que Jesucristo era el Jehová de Salmo 16 quien se hizo el Mesías. Cuando era tiempo para Él venir a la tierra como el Mesías, Él entregó Su poder y gloria hacia el Jehová quien se hizo el Padre. Él se despojó de Su divinidad y se hizo carne para poder morir (Hebreos 2:14). Salmo 16 describe Su anticipación de Su resurrección y Su regreso a gloria. Estos eventos profetizados habían sido cumplidos cuando Pedro se levantó delante las multitudes que se habían unido en Jerusalén durante el día de Pentecostés. Pedro audazmente proclamó que Jesús había sido resucitado hacia la inmortalidad por Jehová el Padre, exactamente como David había profetizado. Cuando él citó el salmo de David, Pedro lo hizo muy claro que estos versículos no se referían hacia David pero específicamente al Mesías, y que ellos habían sido cumplidos por la muerte y resurrección de Jesucristo. El testimonio de Pedro fue más luego afirmado por el apóstol Pablo, tal como fue registrado en Hechos 13. Como Pablo Interpretó Salmo 16La interpretación inspirada de Pablo en Hechos 13 verifica que la profecía en Salmo 16 no está hablando de David sino se refiere al Mesías. Como hemos visto en nuestro estudio de Salmo 2, Pablo está testificando en Hechos 13 que las profecías de David con respecto el Jehová/Mesías habían sido cumplidos por Jesucristo. Nota de nuevo el testimonio inspirado de Pablo: “Y nosotros [Pablo y sus co-obreros] también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios [Griego Theos, el Padre] ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando [el Padre] a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi Hijo eres tú, yo [el Padre] te he engendrado [resucitado] hoy [Salmo 2:7]. Y en cuanto a que le [el Padre] levantó de los muertos para que nunca más volver a corrupción, lo dijo así [el Padre]: Os daré [el Padre] las misericordias fieles de David [Isaías 55:3] . Por eso dice también [el Padre] en otro salmo [Salmo 16:10]: No permitirás [el Padre] que tú Santo [el Hijo] vea corrupción” (Hechos 13:32-35). Pablo lo hace absolutamente claro que no había ningún Hijo en la Deidad hasta la resurrección de Jesucristo. En ese día, los dos Seres divinos quien habían existido eternamente como Dios entraron hacia una relación de Padre/Hijo. La relación original entre estos dos Seres divinos quienes ambos se conocían como Jehová en los tiempos del Antiguo Testamento cambio para siempre cuando unos de los Jehovás se hizo el Padre y el otro Jehová se hizo el Hijo. ¡Las palabras inspiradas de Pablo revelan que la Deidad no está absolutamente fijo y inalterable, como los filósofos religiosos han dicho! La Deidad cambio cuando uno de los Jehovás se despojó de Su divinidad y se hizo carne. Por 33 años, Él vivió entre los hombres como un ser humano hecho de carne y hueso siendo llamado Jesús. Cuando Jesús murió, existía solamente un Jehová en el universo entero. ¡El Jehová quien se había hecho Jesús no existía mas! Cuando Jesús fue resucitado por el poder del otro Jehová que permanecía, la relación entre ellos cambió para siempre. ¡En el momento preciso de la resurrección de Jesús, el otro Jehová que permanecía se convirtió el Padre y el otro Jehová glorificado de nuevo se hizo el Hijo! Ellos no habían existido en esta relación de Padre/Hijo antes de este tiempo. ¡Aquellos que creen de otra manera están negando y rechazando la pura verdad de las Escrituras! |
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