La Gracia de Dios en el Nuevo Testamento-2

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Pablo quiere que entendamos que nosotros no nos podemos salvar por nuestra propia cuenta o de cualquiera otra manera , es el don de Dios. “Porque por gracia sois salvos [de tus pasados pecados y transgresiones y de Satanás el diablo] por medio de la fe; y esto no de vosotros; pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorié. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).

La GRACIA de Dios NOS OBLIGA a vivir y caminar en esas BUENAS OBRAS. ¿Qué son estas buenas obras? Jesús claramente las definió para nosotros en el sermón en el monte como se encuentra en Mateo Cinco, Seis y Siete.

El segundo paso de salvación es un proceso de crecimiento y de perseverar. Mientras vivamos en el CAMINO DE DIOS, por cada palabra de Dios, a través del poder del Espíritu Santo, estamos desarrollando el carácter de Dios.

¡Pablo les dijo a los Corintios que ellos estaban siendo salvados si ellos permanecían y vivían por las enseñanzas de Dios! “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra [del evangelio] que os he predicado, SOIS SALVOS [Griego, soozethe, “siendo salvado”]” (I Corintios 15:1-2).

Esta es la parte de salvación cuál es de ser obrado por el individual con el poder de el Espíritu Santo en ellos. Esto es hecho diariamente mientras él o ella crece en la gracia y conocimiento de Jesucristo y vive en el camino de Dios. “Por tanto, amados míos, como siempre HABÉIS OBEDECIDO, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, OCUPAOS EN VUESTRA SALVACIÓN con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12-13).

Una vez que estemos bajo la gracia de Dios, hemos de esforzarnos para hacer la buena voluntad de Dios. “Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la GRACIA de nuestro Dios y del Señor Jesucristo” (II Tesalonicenses 1:11-12).

El tercer paso de salvación es la resurrección cuando Jesucristo regrese cuando “seremos salvados.” “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5:6-10).

Pablo clarificó aún más cuando él escribió, “....y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28). En la resurrección el proceso de salvación será finalizado. “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan LA SALVACIÓN que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (II Timoteo 2:10).

Un poco antes que él murió, el apóstol Pablo sabía que su salvación sería finalizada en la resurrección. “Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (II Timoteo 4:8).

Recibiremos salvación a través de la gracia de Dios. Como hemos visto el proceso de salvación es cumplido en tres pasos. Uno, “Has sido salvado.” Dos, “Estás siendo salvado.” Tres, “Seras salvado.”

La ULTIMA bendición de la GRACIA de Dios es VIDA ETERNA a través la resurrección. Esto solamente puede ser comprendido como Pablo expresó, “¡SUPERANDO LAS RIQUEZAS DE SU GRACIA!”

Necesitamos apreciar profundamente el AMOR de Dios y Su GRACIA con todo nuestro corazón. Necesitamos acercarnos a Dios el Padre y Jesucristo en oración, en adoración, en agradecimiento por Su BONDAD y Su AMABILIDAD. Necesitamos a regocijar en la salvación de Dios cual Él nos extiende.

Cristianos Que Están Bajo Gracia Tienen Que

Estar Guardando los Mandamientos de Dios

Con un conocimiento parcial de lo que Pablo escribió en el libro hacia los Romanos, la mayoría de los Protestantes cometen un error fatal de asumir que la ley y la obediencia hacia los mandamientos no son requeridos. Pues con esto, ellos razonan incorrectamente que porque “la justicia de Dios” es imputada como el don de Dios, que todos las leyes y mandamientos de Dios “se han descartado, abolido, clavados a la cruz, o que Jesucristo tan perfectamente cumplió la ley por nosotros, que como cristianos no tenemos absolutamente ningunas leyes o mandamientos en absoluto que guardar--Cristo lo hizo todo por nosotros.”

¡Pero tal no es en absoluto el caso! ¡El apóstol Pablo hizo esto abundantemente claro! Él escribió, “Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿LUEGO POR LA FE INVALIDAMOS LA LEY [haciendo la ley algo vano, o clavando la ley a la cruz]? ¡¡EN NINGUNA MANERA!!, SINO QUE CONFIRMAMOS LA LEY” (Romanos 3:30).

Aquí está como estamos confirmando la ley a través de fe y gracia. Como sirvientes de Jesucristo, estando en la gracia de Dios, tenemos que vivir en esa justicia de Dios y conformarnos a las normas espirituales cuando guardamos las leyes y mandamientos de Dios. No más tenemos que guardar las leyes y mandamientos de Dios en la letra de la ley--Dios requiere eso de cada uno en el mundo. ¡Él requiere una norma más alta para nosotros! Tenemos que “servir bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6). Jesucristo dijo, “Si me AMÁIS, GUARDAD mis mandamientos” (Juan 14:15). ¡En el Griego es aún más enfático! Con el énfasis correcto debe de leer, “¡Si me estás amando, ESTES GUARDANDO LOS MANDAMIENTOS, ES DECIR, LOS MÍOS! Jesús continuó a enseñar la condición espiritual de aquellos que no guardan Sus mandamientos. El QUE NO ME AMA, no guarda MIS PALABRAS; y la palabra que habéis oído NO es mía, sino del Padre que me envío” (Juan 14:24).

El apóstol Juan amplifico como debemos de guardar los mandamientos de Dios basado en amor. “En esto [de esta manera] conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (I Juan 5:2-3). La verdad es que ningunos de los mandamientos de Dios son gravosos, porque ellos están basado bajo amor (Mateo 22:37-41).

El libro de Apocalipsis enseña que guardar los mandamientos y la fe de Jesús van mano a mano. “Aquí está la paciencia de los santos, LOS QUE GUARDAN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS Y LA FE DE JESÚS” (Apocalipsis 14:12). Esto es una descripción profética de los verdaderos creyentes en Dios en los tiempos del fin antes del regreso de Jesucristo--¡en los mismos días en cuales estamos viviendo!

Cuando correctamente entendido, en la luz del Nuevo Testamento, ¡guardar los mandamientos y leyes de Dios son parte de la GRACIA de Dios! Igual como el apóstol Pablo escribió que a través de fe por gracia “confirmamos la ley.”

¡Piensa por un momento! Unos de los aspectos de la GRACIA de Dios es tener a Cristo en nosotros a través del poder del Espíritu Santo. “A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros , la esperanza de gloria” (Colosenses 1: 27). Adicionalmente, hemos de tener la mente de Cristo. “ Haya, pues, en vosotros este sentir [en el corazón, mente] que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

¿Qué significa esto?

La repuesta se encuentra en el libro de los Hebreos. Hemos de tener las leyes y mandamientos de Dios escritos en nuestra mente y corazon. “Este es el pacto [el Nuevo Pacto a través de Jesucristo, el pacto de gracia] haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor, PONDRÉ MIS LEYES EN SUS CORAZONES, Y EN SUS MENTES LAS ESCRIBIRÉ” (Hebreos 10:16).

Conversión de la mente, a través la gracia de Dios, por el poder del Espíritu Santo, quita la hostilidad y enemistad de la mente carnal hacía los mandamientos y leyes de Dios. Pues las leyes y mandamientos de Dios pueden ser escritas sobre las tablas de nuestros corazones. “Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros . Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:4-9). No importa lo que los hombres profesan con sus labios, aquellos que no están haciendo como Jesús mandó, NI pertenecen a Él.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: NUNCA OS CONOCÍ; apartaos de mí, hacedores de maldad [Griego anomos,transgresión de los mandamientos de Dios]” (Mateo 7:21-23).

Como podemos ver de las Escrituras que la GRACIA de Dios nos obliga guardar los mandamientos y leyes de Dios en el espíritu y el intento completo de las leyes y mandamientos de Dios como fueron magnificados por Jesucristo. Esto es como la gracia verdaderamente establece la ley.

Existe una bendición final de la gracia de Dios para aquellos que están guardando los mandamientos de Dios. “Bienaventurados los que lavan sus ropas [esta traducción en la Reina Valera debe de leer, “los que guardan sus mandamientos”], para tener derecho al ÁRBOL DE LA VIDA, y para entrar por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14).

Dios le da Gracia a los Humildes

La gracia es algo que no puede ser ganado, pero Dios de buena gana y entusiásticamente la da a los humildes; aquellos que buscan Su voluntad. “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (Santiago 4:6-10).

Mientras nos sometemos a Dios en arrepentimiento y humildemente buscamos Su voluntad y Su camino, la gracia de Dios será derramada sobre nosotros. Esto ocurrió con los primeros cristianos y los apóstoles tal como fue registrado en el libro de los Hechos. “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y ABUNDANTE GRACIA era sobre todos ellos” (Hechos 4:31-33).

Esa clase de GRACIA vamos a necesitar toda nuestra vida--individualmente y colectivamente.

La Gracia de Dios Puede Ser Rechazada

Contrario a las enseñanzas de algunos teólogos y religiosos, una persona puede rechazar la GRACIA de Dios. Tal rechazamiento puede ocurrir en dos maneras.

El primer modo que uno puede caer de GRACIA a través de pecado y rechazamiento de la salvación de Dios, y su primogenitura en el reino de Dios es: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la GRACIA de Dios [por no someterse a la corrección de Dios]; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue DESECHADO, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento [ninguna manera de cambiar su mente], aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:15-17).

La segunda manera que uno puede rechazar la GRACIA de Dios es convirtiendo la gracia a licencia para hacer lo maligno y pecado. “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, QUE CONVIERTEN EN LIBERTINAJE LA GRACIA DE NUESTRO DIOS [o sea, proclamando que Dios da gracia para hacer el mal], y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo” (Judas 3-4).

Como Hemos de Vivir Mientras Estamos Bajo Gracia

Porque la GRACIA y bendiciones de Dios conducen a la vida eterna, ¿entonces cómo es que debemos de vivir? Dios inspiró a Pablo a escribir la repuesta para nosotros en Romanos el sexto capítulo. Él enseña el camino de vida completo en cual hemos de vivir, en dedicación y amor absoluta hacia Dios el Padre y Jesucristo caminando en fe obediente a través la gracia.

1.¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

2. ¡EN NINGUNA MANERA! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

3.¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

4. Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros ándenos en vida nueva.

5. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

6. sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

7. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

8. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

9. sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

10. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

11. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

12. No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;

13. ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

14. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

15. ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? EN NINGUNA MANERA.

16. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

17. Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;

18. y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

19. Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.

20. Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.

21. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.

22. Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.

23. Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ahora podemos ver claramente como es que hemos de vivir nuestras vidas delante de Dios el Padre. Lo hemos de hacer como si estuviéramos vivos de la muerte; en obediencia voluntaria y amorosa hacia Dios para vivir acuerdo a la voluntad y gracia de Dios. La expresión más completa y descripción de la GRACIA de Dios, que enseña cada faceta de la gloriosa GRACIA de Dios, se encuentra en Efesios el primer capítulo. Todo lo que habla el apóstol Pablo aquí en este capítulo es parte de una expresión de la GRACIA de Dios el Padre a través de JESUCRISTO!

1. Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso.

2. GRACIA y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

4. según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos SANTOS y SIN MANCHA delante de él,

5. en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados HIJOS SUYOS por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

6. para alabanza de la GLORIA de SU GRACIA, con la cual nos hizo aceptos en EL AMADO,

7. en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados según las RIQUEZAS DE SU GRACIA,

8. que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

9. dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,

10. de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

11. En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

12. a fin de que seamos para alabanza de su GLORIA, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

13. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, en el EVANGELIO DE VUESTRA SALVACIÓN, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

14. que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su GLORIA.

15. Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,

16. no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

17. para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de GLORIA, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,

18. alumbrado los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis CUÁL ES LA ESPERANZA a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la GLORIA de su herencia en los santos,

19. y cuál la supereminente GRANDEZA de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del PODER DE SU FUERZA,

20. la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,

21. sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

22. y sometió TODAS LAS COSAS bajo sus pies, y lo dio por CABEZA sobre todas las cosas a la iglesia,

23. la cual es su cuerpo, LA PLENITUD de Aquel que TODO lo llena en TODO.

Para aquellos que están viviendo bajo la gracia de Dios, él o ella tiene que continuar amando a Dios el Padre y Jesucristo, vivir en Su gracia por fe y vivir por cada palabra de Dios tal como lo fue magnificado por Jesucristo. Entonces en la resurrección cada persona fiel recibirá el don más grande de Dios el Padre de Su gracia superabundante--vida eterna en gloria y esplendor.

Que bendición más maravillosa que Dios ha otorgado este don magnífico de justicia--la misma justicia de Jesucristo a través Su gracia--¡siendo escritos en nuestros corazones y mentes por el Espíritu Santo de Dios el Padre! ¡Que clase de expresión tremenda y demostración del amor de Dios y gracia hacia nosotros! ¡Que esto nos pueda inspirar amar a Dios el Padre y Jesucristo más y para hacer nuestro llamamiento y elección segura!

¡Para aquellos que desean estar bajo la verdadera GRACIA DE DIOS, entonces usted necesita arrepentirse de sus pecados a Dios el Padre, pidiendo por Su perdón! Dios el Padre extenderá Su GRACIA hacía usted, si usted lo busca CON TODO SU CORAZÓN. Entonces usted necesita aceptar a Jesucristo como su Salvador personal, aceptar Su sacrificio como pago entero por sus pecados, pidiendole a Dios que borre tus pecados a través la sangre de Jesucristo. ¡Después, usted necesita ser bautizado, según el mandato bíblico, y ser enterrado por bautismo hacia la muerte de Jesucristo! Solamente después la gracia salvadora de Dios puede ser imputado hacia usted para vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor.

Dios el Padre, y Jesucristo, están esperando para extender Su gracia y eterna salvación hacia usted.

¿QUÉ HARÁ USTED?

Ahora que usted entiende que la GRACIA de Dios es, ¿QUÉ VAS HACER?


NOTA DE EDITOR: Si usted desea más información con respecto el arrepentimiento y bautismo, favor de dirigir su petición a:

Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica

P.O. Box 1442

Hollister, California 95024-1442

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Updated October 3, 2008