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El Amor de Dios Hacia la Antigua Nación de IsraelMientras hay muchos versículos en el Antiguo Testamento cuales revelan el amor profundo y magnífica gracia de Dios, ¡la mayoría de las personas ven al Dios de Israel como un Dios rencoroso, vengativo, de ira y destrucción! Por siglos, ministro y maestros han dirigido al mundo que profesa ser cristiano a creer que un Dios implacable, rencoroso le dio a Israel leyes restrictivas y rigurosas que eran una carga y maldición. ¡Su Biblia revela lo contrario! Moisés les dijo a los hijos de Israel un poco antes que entraron a la tierra prometida, “Y nos mandó Jehová que cumplamos todas estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, PARA QUE NOS VAYA BIEN TODOS LOS DÍAS, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado” (Deuteronomio 6:24-25). Dios se revela como un Dios de amor y misericordia en el pacto que Él estableció con Israel y las bendiciones que Él prometió por obediencia. “No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha QUERIDO Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová OS AMÓ, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres....Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, DIOS FIEL, que GUARDA EL PACTO y MISERICORDIA [cual viene de Su gracia] a los que le AMAN y guardan sus MANDAMIENTOS, hasta mil generaciones....Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardaba contigo el PACTO y la MISERICORDIA que juró a tus padres. Y TE AMARÁ, TE BENDECIRÁ Y TE MULTIPLICARÁ, y BENDECIRÁ el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.BENDITO SERÁS MAS QUE TODOS LOS PUEBLOS....” (Deuteronomio 7:7-9, 12-14). ¡Estos son en verdad las magníficas promesas de las bendiciones de Dios! Si Israel hubiese guardado el pacto de Dios y lo hubiesen obedeció, Dios los hubiese bendecido sobre todas las otras naciones. Dios mismo amaba a los hijos de Israel y les mandó que lo amaran a Él. “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:4-5). Jesucristo, quien era el Señor Dios de Israel antes que vino a la tierra en carne como el Hijo de Dios, enseñó que todos los mandamientos y leyes de Dios estaban basados sobre amor. Su repuesta a una pregunta sobre cuál de los mandamientos era el más grande, Jesús contestó, “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22:37-40). Dios ha deseado siempre amorosa obediencia de corazón. En los tiempos del Antiguo Testamento, Dios mandó a los hijos de Israel que demostraran su amor por caminando continuamente en Sus caminos de vida. Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? “He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella. Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. “Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra de cerviz. Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas....A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás. Él es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto” (Deuteronomio 10:12-21). En el Antiguo Testamento entero, como registrado en la Ley, los Profetas y los Salmos, Dios manifestó Su amor y misericordia hacia los hijos de Israel. Ellos en retorno tenían que amarlo a Él, guardar sus mandamientos y caminar en sus caminos. Las Dos Opciones Dado a Israel: Obediencia y Vida, o Desobediencia y MuerteIgual como fue con Adán y Eva, Dios puso delante los hijos de Israel dos caminos de vida--que ellos eran requerido a escoger. La primera opción, Él puso delante de ellos Su camino de vida y bendición; y la segunda opción, sus propios caminos de muerte y maldición. “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien y la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra la cual entras para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 30:15-16). Está muy claro que Dios amaba a los hijos de Israel y deseaba bendecirlos, igual que Él deseaba que en regreso ellos lo amaran, sirvieran y obedecieran. Pero Dios también lo hizo muy claro que ellos tenían que responderle por amándolo y escogiendo a guardar Sus mandamientos de su propia voluntad libre. Dios avisó a los hijos de Israel de que si ellos no escogieran amarlo y obedecerlo, y en cambio escogieran sus propios caminos y sirvieran a otros dioses, el resultado sería muerte y mal. “Más si tu corazón se apartare, y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongareis vuestros días sobre la tierra a donde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar” (Deuteronomio 30:17-20). El Amor y Misericordia de Dios No Abroga Su JuicioDios es amor, Él es bondadoso y misericordioso. Pero la Biblia revela que Dios puede ejecutar juicio y venganza. Siendo Dios, Creador y Legislador, Él sólo tiene el poder y prerrogativa de hacerlo. ¡Pues cuando las personas pecan, Dios tiene que juzgar! Dios específicamente aviso a Israel que Él ejecutaría juicio por sus pecados. Esto es muy claramente revelado en el segundo mandamiento: “No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinaras a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia [a través de su gracia] a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos” (Deuteronomio 5:8-10). Previendo un tiempo cuando los pecados de los hijos de Israel se harían grande, Dios profetizó, “Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo su pie resbalara, porque el día de su aflicción está cercano, y lo que está preparado se apresura” (Deuteronomio 32:35). Dios ejecuta Su juicio como último recurso para traer a los pecadores al arrepentimiento para que Él los pueda perdonar. Cuando entendido correctamente, hasta el castigo y corrección que Dios administra es, en verdad, una ACCIÓN DE AMOR Y GRACIA. ¡A lo largo del curso de la historia, los únicos que han visto la furia completa de la ira de Dios han sido los pecadores impenitentes y los que aborrecen a Dios! Dios siempre ha anhelado bendecir los seres humanos porque Él los ama. Aunque Dios no está llamando a muchos hacia salvación en este momento, Él desea que la vida les vaya bien para las personas en este siglo. En verdad, Dios no desea la muerte de los malignos, aunque Él demuestra que ellos se han ganado la muerte como la paga por sus pecados. “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos [a través de arrepentimiento sincero], pues, y viviréis” (Ezequiel 18:32). El Ejemplo del Pecado y Arrepentimiento del Rey AcabA pesar de todas las bendiciones que Dios otorgó sobre Israel, los corazones de ellos pronto se cambiaron para adorar otros dioses. Como resultado del juicio de Dios sobre Israel, la nación fue más luego dividida en los reinos de Israel y Judá. Muchos de los reyes que gobernaron estos reinos dirigieron al pueblo aún más profundo en el pecado e idolatría. El más notorio de estos reyes malignos era Acab, quien gobernó el reinó de Israel en los días de Elías. El profeta Elías fue mandado en una misión especial para pronunciar el juicio de Dios con respecto la muerte y destrucción contra el Rey Acab y su malvada esposa Jezabel, hija del sacerdote de Baal, por sus pecados gravosos. “Y le hablaras diciendo: Así ha dicho Jehová: ¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: en mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre, tu misma sangre” (I Reyes 21: 19). Cuando Elías fue hacia Acab para pronunciar el juicio de Dios contra él, Acab le dijo a Elías, “¿Me has hallado, enemigo mío? El respondió: Te he encontrado, porque te has venido a hacer lo malo delante de Jehová. He aquí yo traigo mal sobre ti, barreré tu posteridad y destruiré hasta el último varón de la casa de Acab, tanto el siervo como el libre en Israel. Y pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la rebelión con que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel.’ “De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezebel en el muro de Jezreel. El que de Acab fuere muerto en la ciudad, los perros lo comerán, y el que fuere muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo.’ “A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo incitaba. Él fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales lanzó Jehová de delante de los hijos de Israel ” (versículos 20-26). Aunque es cierto que el juicio de Dios es siempre seguro y nunca falla, también es muy claro que Dios desea y vela por arrepentimiento, para que Él pueda otorgar su misericordia en vez de juicio y destrucción. Aunque Acab era uno de los más malos, malignos de pecadores en toda la historia de los reyes de Israel, él no tomó el aviso de Dios ligeramente. ¡Nota la reacción de Acab hacía la sentencia de muerte y condenación poderosa de Dios a través de la voz del profeta Elías! “Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió en cilicio, y anduvo humillado” (versículo 27). ¡Que clase de arrepentimiento! ¡Que cambio de corazón, acompañado por ayuno y lamentación! Porque Acab se humilló y se arrepintió, Dios tardó la ejecución de Su juicio. “Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita, diciendo: ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa” (versículos 28-29). Este pasaje bíblico es muy instructivo porque demuestra que cuando una persona escoge arrepentirse, hasta uno como el maligno Acab, Dios honra ese arrepentimiento. Después de los días de Acab, Dios honró el arrepentimiento de Manases, uno de los más malignos reyes de Judá, y lo restauró a su trono (II Crónicas 33:1-13). El Antiguo Testamento demuestra que Dios siempre honra el verdadero arrepentimiento del corazón. El Ejemplo de NíniveMientras Dios en particular trató a Israel y Judá como Su pueblo escogido, el Antiguo Testamento demuestra que Dios también honraba el arrepentimiento de los Gentiles quienes se humillaron hacía Él. El libro de Jonás nos da la historia del juicio de Dios contra la nación de Asiria y de su arrepentimiento cuando oyeron el aviso de Dios a través de Jonás. Viendo su arrepentimiento, Dios difirió la ejecución de Su juicio. “Y los hombres de Nínive [la capital de Asiria] creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta elreyde Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió decilicio y se sentó sobre ceniza. “E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. “¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se aparta del ardor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo” (Jonás 3:5-10). Sí, el Señor Dios del Antiguo Testamento, quien más luego se hizo Jesucristo del Nuevo Testamento, era un Dios de misericordia y amabilidad. Él extendió gracia y perdón a todos aquellos que se arrepintieron, Israelita, Judío o Gentil. Esta historia del libro de Jonás es muy significante porque demuestra que Dios ha siempre requerido que todas las naciones--no solamente Israel y Judá--guardar Sus mandamientos. ¡El carácter de Dios NUNCA cambia! El Significado de Gracia en el Antiguo TestamentoComo hemos visto, Dios extendió Su gracia gratuitamente a los individuales y naciones que humildemente buscaban Su favor en los tiempos del Antiguo Testamento. Dios otorgó Su gracia hacía Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, los hijos de Israel, el pueblo de Nínive, David, y hasta los reyes Acab y Manases cuando ellos se arrepintieron de sus maldades. Las Escrituras también registran la gracia y bendiciones de Dios hacia aquellas mujeres quienes buscaban Su favor, incluyendo la esposa de Abraham, Sarai, (Génesis 21:6-7, Hebreos 11:11), (Rut la Moabita, Rut 1:16; 2:12), y Ana, la madre de Samuel (I Samuel 1:10-19). El Antiguo Testamento entero es una demostración de la bondadosa gracia y misericordia de Dios. Sin embargo, la gracia y misericordia cuál Dios otorgó durante los tiempos del Antiguo Testamento fue la mayoría de los casos limitada a salvación física y bendiciones materiales. Las Escrituras revelan que solamente unos pocos de los tiempos del Antiguo Testamento recibieron el Espíritu Santo de Dios y fueron otorgados la gracia de Dios hacia salvación eterna. No obstante, las bendiciones y gracia de Dios fueron extendidas generosamente en el dominio físico hacia aquellos que amaban a Dios y Sus mandamientos. Y misericordia y perdón fue extendido hacia todos aquellos que se arrepentían de corazón. El Antiguo Testamento es una historia de aquellos que buscaban a Dios con todos sus corazones, y recibieron la gracia y bendiciones de Dios, como opuesto de aquellos que rechazaron la gracia y bendiciones de Dios, y se buscaron castigo y la ira de Dios por sus pecados gravosos. La Gracia de Dios Revelada en el Libro de los Proverbios¿Qué revela el libro de los Proverbios sobre la gracia de Dios? El libro de los Proverbios está diseñado a demostrarnos como recibir las bendiciones y gracia de Dios en nuestras vidas diarias. Cuando aprendemos a vivir en el camino de Dios, recibimos Su gracia y favor en todo lo que hacemos. El libro de los Proverbios nos da entendimiento sobre la gracia de Dios bajo el Antiguo Pacto y también intuición hacia la gracia que Él nos ofrece bajo el Nuevo Pacto: “Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia....Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo....El principio de la sabiduría es el temor [temor amoroso y reverente] de Jehová; los insensatos [los que rechazan el amor y bendiciones de Dios] desprecian la sabiduría y la enseñanza. Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre [para los cristianos, Dios el Padre], y no desprecies la dirección de tu madre [la Jerusalén de arriba en los cielos es la madre de todos los verdaderos cristianos]; PORQUE ADORNO DE GRACIA SERÁN [todas las instrucciones de Dios, mandamientos, estatutos y leyes] a tu cabeza, y collares [las bendiciones de Dios] a tu cuello” (Proverbios 1:1-9). ¡Contrario a las enseñanzas de teólogos seudo-cristianos, las leyes y mandamientos de Dios no son contrarias hacia la gracia! Sin embargo, ellas son esencial para recibir la gracia y favor de Dios, tal como el libro de los Proverbios revela. El libro de los Proverbios lo hace muy claro que Dios extiende Su gracia hacia aquellos que demuestran su fe y amor hacia Él a través de guardar con todo sus corazones los mandamientos de Él. “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; atalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:1-6). Estos versículos en libro de los Proverbios demuestra que Dios quiere que respondemos a Él con amorosa obediencia cual es basada en fe y confianza completa en Su gracia. Aquí en el Antiguo Testamento está un prefigure de las enseñanzas del Nuevo Testamento de la gracia de Dios hacía salvación eterna a través de fe en Jesucristo. Los Proverbios confirman que la fe y obediencia trabajan juntos en la vida de un creyente para que lo mantenga a él o ella en gracia continúo y favor con Dios. Esta verdad es revelada en las páginas del Antiguo Testamento, y también en el Nuevo Testamento. Los Salmos Demuestran el Arrepentimiento Requerido Para Recibir la Gracia de DiosEn las Escrituras, está bastante claro que Dios extiende Su gracia solamente hacia aquellos que manifiestan un ACTITUD DE CORAZÓN Y MENTE humilde y contrito hacia Él. Dios inspiró al profeta Isaías a revelar el espíritu arrepentido y rendido que Él siempre requiere de una persona antes que Él extienda Su gracia y bondad: “....pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2). Esta verdad fundamental es enseñada por el libro entero de los Salmos. Los Salmos están llenos de descripciones maravillosas del amor de Dios, misericordia y gracia, y la aceptación de Dios de aquellos que se arrepienten verdaderamente y se humillan delante de Él. Una de las expresiones más cordiales de arrepentimiento se encuentra en Salmo 51, donde David confiesa sus pecados a Dios y suplica por Su perdón. Cuando el rey David se arrepintió de matar a Urías el Heteo, y de su relación adultera con la esposa de Urías, Betsabé, David se arrepiento con todo su corazón. El le oraba a Dios “Ten piedad de mi, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mi. “Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra....He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame y seré más blanco que la nieve....Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. “Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mi. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu” (Salmos 51:1-11). Por el arrepentimiento de David, Dios en Su gracia misericordiosa oyó y contestó la oración de David, y los pecados de David fueron perdonados. Salmo 86 es otra oración de David cual demuestra la gracia generosa y el perdón de Dios hacía aquellos que se arrepientan de sus pecados: “Inclina, oh Jehová, tu oído [inclinar para oír, para perdonar y bendecir, es una acción de gracia], y escuchame, porque estoy afligido y menesteroso. Guarda mi alma, porque soy piadoso [santificado por Dios]; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía [gracia salvadora]. Ten misericordia de mí, oh Jehová; porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres bueno Y PERDONADOR, Y GRANDE EN MISERICORDIA PARA CON TODOS LOS QUE TE INVOCAN. Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia te llamaré, porque tú me respondes....Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; sólo tú eres Dios. Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, y glorificaré tu nombre para siempre. Porque tu misericordia es grande para conmigo....Más tú, Señor, Dios MISERICORDIOSO Y CLEMENTE, LENTO PARA LA IRA, Y GRANDE EN MISERICORDIA Y VERDAD. Mírame, y ten misericordia de mi...” (Salmo 86:1-7,10-13,15-16). El mismo actitud de amor y arrepentimiento hacia Dios es expresado en las palabras de David en Salmos 103: “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga TODO mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien PERDONA todas tus INIQUIDADES, el que sana todas sus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias....MISERICORDIOSO Y CLEMENTE es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.... No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen [temor reverente]. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones [o sea, pecados]. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo....Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra” (Salmo 103:1-4, 8,10-14,17-18). Muchos de los Salmos recuentan las bendiciones abundantes, bondad y misericordias que Dios otorgó sobre los hijos de Israel, y también Su castigo justo cuando ellos abandonaron su pacto con Él y quebrantaron Sus mandamientos. Algunos de estos Salmos ofrecen oraciones de arrepentimiento y suplicaciones para renovar la misericordia de Dios hacia Israel. Otros Salmos están llenos enteramente con las palabras de alabanza y gratitud--alabando a Dios por Su misericordia bondadosa y Su amabilidad no solamente hacia los hijos de Israel pero hacia todo individual quien humildemente buscaba Su perdón, misericordia, amabilidad y favor. Los Profetas Describen la Gracia de Dios Hacia los Pecadores Arrepentidos¡Aunque unos pocos fueron llamados para recibir la salvación eterna en los tiempos del Antiguo Testamento, la verdad de las Escrituras es que Dios trató con gracia a todos los que lo buscaban con todos sus corazones y seres! ¡Y aquellos que lo rechazaron y se negaron a guardar Sus mandamientos, sobre ellos vinieron la ira y juicio justa de Dios! Pero aún, la mano de Dios siempre se aguantó en misericordia, cuando los pecadores se arrepentían y miraban hacia Él. El profeta Ezequiel registra la súplica de Dios hacia Israel: “Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos [hacía Dios, en arrepentimiento], pues, y viviréis” (Ezequiel 18:31-32). Dios de nuevo mencionó Su súplica hacia Israel, esta vez afirmando Sus palabras por Su propia vida: “...Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte de impío, sino que vuelva el impío de su camino, y que viva. VOLVEOS, VOLVEOS DE VUESTROS MALOS CAMINOS; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11). Dios declara a través del profeta Joel que hasta en el día venidero del Señor, Dios suplicará con los malvados de que se arrepienten: “porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo? Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestro vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (Joel 2:11-13). ¡En el Antiguo Testamento entero, igual como el Nuevo Testamento, Dios revela que lo que Él desea de la humanidad es el arrepentimiento y obediencia amorosa! “Buscad a Jehová mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. DEJE EL IMPÍO SU CAMINO, y el hombre inicuo sus pensamientos, Y VUELVASE A JEHOVÁ [a través del arrepentimiento], el cual tendrá de él MISERICORDIA, y al Dios nuestro, el cual será AMPLIO EN PERDONAR” (Isaías 55:6-7). Esta profecía en el libro Isaías fue sin duda usada en los tiempos del Nuevo Testamento cuando los apóstoles predicaron el arrepentimiento, gracia y salvación eterna. Aunque Dios extendió la oportunidad para salvación eterna a unos pocos antes de la primera venida de Jesucristo, Dios ha deseado siempre el amor, misericordia y gracia, tal como los profetas del Antiguo Testamento proclamaron. ¡Sus palabras registradas de las palabras habladas por Dios claramente demuestran que todas las acusaciones de que el Señor del Antiguo Testamento era un Dios de ira y venganza son absolutamente falsas! El Nuevo Testamento revela que aunque los profetas profetizaron de la venidera gracia, ellos no la entendían completamente. El apóstol Pedro escribió, “Los profetas que profetizaron de LA GRACIA destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación [a través de gracia], escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendían tras ellos. A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (I Pedro 1:10-12). ¡Desde Génesis hasta el libro de Apocalipsis [Griego, significando revelación], el mensaje de las Escrituras hacía los pecadores es QUE BUSQUEN A DIOS y de ARREPENTIRSE DE LOS PECADOS, y la gracia misericordiosa de Dios será derramada sobre cada uno! Dios mirara hacía cada hombre o mujer arrepentido y les dará Su bondad, bendición y misericordia. Este mensaje fue predicado con poder cuando la iglesia del Nuevo Testamento empezó. Cuando aquéllos que estaban reunidos para la Fiesta de Pentecostés en Jerusalén realizaron que sus propios pecados habían matado a Jesucristo, ellos fueron conmovidos profundamente en sus corazones y mentes y les preguntaron a los apóstoles que debieran de hacer. “Pedro les dijo: ARREPENTÍOS, Y BAUTICESE cada uno de vosotros EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO para perdón de los pecados; Y RECIBIRÉIS EL DON DEL ESPÍRITU SANTO” (Hechos 2:38). Esta escritura y muchos otros versículos en el Nuevo Testamento lo hace muy claro que bajo el Nuevo Pacto, el Espíritu Santo es un engendramiento de Dios el Padre y que ha sido hecho disponible a todos aquellos que verdaderamente creen en Jesucristo. Todos quien Dios el Padre llama, y que cree, se arrepiente, y acepta a Jesucristo como su Salvador personal, y es bautizado por sumersión en agua--hacía la muerte de Jesucristo--es otorgado el engendramiento del Espíritu Santo como el pago de la promesa de vida eterna. Bajo el Nuevo Pacto, ¡la gracia de Dios es verdaderamente derramada sobre el creyente en una manera profunda! A través de este engendramiento espiritual con el Espíritu Santo de Dios, el verdadero creyente entra hacia una relación personal con Dios el Padre y su Salvador personal Jesucristo. En la siguiente presentación,La Gracia de Dios en el Nuevo Testamento, enseñaremos en más detalle el don bondadoso de Dios el Padre y Jesucristo a través del Nuevo Pacto-- ¡la abarcadora gracia impresionante de Dios hacía la vida eterna! |
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