La Gracia de Dios en el Antiguo Testamento-1

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La Gracia de Dios en el Antiguo Testamento

por

Fred R. Coulter 

Dios ha revelado Su amor y gracia hacia la humanidad desde el principio. Contrario a las creencias ortodoxas y teología moderna, ¡Dios es manifestado en el Antiguo Testamento entero como un Dios de AMOR Y MISERICORDIA!

Vamos a entender la característica más básica de la naturaleza de Dios. Primero que nada, DIOS ES AMOR. Todo lo que Dios hace viene de Su amor. Cuando Dios otorga Su GRACIA, igualmente es arraigado en y viene de Su amor. ¡Cuando Él extiende misericordia y perdón, favor y bendición, bondad y paciencia, es a través de SU GRACIA!

En el Antiguo Testamento existe una palabra básica Hebrea que ha sido traducida “gracia.” Esa palabra es khen,pronunciado kaine. Esa palabra viene de la palabra khanan (pronunciado kaunan), que significa “gracia, favor, buena voluntad,bondad y agradable.” La forma adjetival de khen es khannuwn (pronunciado kannoon), que significa “bondadoso.” La palabra de raíz Hebrea khanan significa “bondadoso, a favorecer, ser inclinado favorablemente, tener lástima, de ser compasivo, de hacer aceptable.” También puede significar “a doblarse o inclinarse en bondad hacia algo inferior, de ser movido a favor por una petición o pedida, demostrar favor, para otorgar o dar favor o cortésmente demostrar misericordia y piedad” (Gesenius’ Hebrew and Chaldee Lexicon), [”Léxico Hebreo y Caldeo de Gesenio”].

Vamos a examinar la descripción de la creación en el primer capítulo de Génesis para entender cómo la gracia de Dios fue revelada desde el principio.

La Gracia de Dios Revelada Desde la Creación

Después que Dios hizo los cielos y la tierra, Él “vio todo lo que había hecho, y he aquí que era BUENO EN GRAN MANERA” (Génesis 1:31). La palabra bueno es traducido de la palabra Hebrea tolby, que significa hermoso, dadivoso, alegre, fino, bueno, BONDADOSO”; su significado secundario es “jubiloso, amoroso, misericordia, agradable, placer, prosperidad, riqueza, bien o bien favorecido” (Léxico Hebreo y Caldeo de Gesenio). Cuando Dios miró a todo lo que Él había hecho, Él vio que todo era muy bueno. ¡Era una BENDICIÓN! Como visto por los ojos de Dios, Su propia creación era una manifestación de SU AMOR y de SU GRACIA.

Para nosotros entender completamente que la creación entera fue una expresión del amor y gracia de Dios, necesitamos examinar la evidencia Bíblica sobre la creación de Adán y Eva. Las mismas palabras de Dios revelan Su amor y gracia: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26-27).

De todas las creaciones de Dios, solamente la humanidad fue hecha en el imagen y semejanza de Dios. Esta bendición, que fue otorgada hacia la humanidad, es una expresión profunda de Dios de Su amor supremo y de Su gracia. Para demostrar más Su amor, cuando el Señor Dios hizo a Adán y Eva, Él personalmente los hizo con Sus propias manos. Este hecho revela que el Señor Dios tenía la intención desde el principio a tener una relación personal e íntima con ellos.

Ninguna otra criatura fue formada por las manos de Dios. Todas las otras cosas vinieron a existir por palabra de Su mandato, a través del poder de Su Espíritu Santo. “Envías tu Espíritu, [y] son creados” (Salmo 104:30). Sobre la creación de los cielos, las Escrituras revelan: Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca” (Salmo 33:6). De nuevo las Escrituras confirman, “Alabad a Jehová desde los cielos; alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles, alabadle, vosotros todos sus ejércitos. Alabadle, sol y luna; alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas. Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas que están sobre los cielos. Alaben el nombre de Jehová; porque él mandó, y fueron creados” (Salmo 148:1-5).

Sin embargo, en la historia de la creación del hombre, nota lo que las Escrituras registran para nosotros: “Y Jehová Dios [Jehová Elohim--una traducción literal del Hebreo] formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

El hecho de que el Señor Dios sopló el aliento de vida al hombre revela la relación íntima que Dios deseaba a tener con la humanidad. Cuando Dios sopló el aliento de vida en Adán, Dios también le dio al hombre una esencia espiritual especial, llamado “el espíritu en el hombre” (Job 32:8; 33:4; Zacarías 12:1; I Corintios 2:9-11), dándole a él la habilidad única de pensar y razonar, para poder adquirir sabiduría y para tomar decisiones basadas en esa sabiduría. En el mismo tiempo, Dios también le dio a la mente de Adán un lenguaje para que pudiera comunicar con Su Creador.

Además, para poder demostrar la relación íntima y personal del amor que Dios quería que el hombre y la mujer tuviesen como esposo y esposa, Él personalmente hizo a Eva de una de las costillas de Adán. “Y dijo Jehová Dios, No es bueno que el hombre éste sólo; le haré ayuda idónea [una colega, enteramente compatible y complementaria en toda manera] para él....Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada” (Génesis 2:18, 21-23). En la misma manera que el Señor Dios sopló el aliento de vida en Adán, Él también sopló el aliento de vida a Eva y le dio a ella el espíritu del hombre y un lenguaje.

De todas las criaturas que el Señor Dios había hecho, solamente el hombre y la mujer fueron hechos para dar y recibir amor en una manera íntima y personal. Ningunas de las otras criaturas fueron hechas para dar y recibir amor sexual cara a cara. Esa bendición fue reservada solamente para la humanidad. Por el proceso de procreación, todos los seres humanos son bendecidos con la habilidad física, mental, emocional y espiritual para dar y recibir amor. Aún más grande, solamente la humanidad fue hecha para tener una relación personal, espiritual con el Creador Dios. Esta bendición especial de amor y gracia no fue dada a cualquier otro ser cual el Señor Dios hizo. ¡Solamente el hombre fue hecho en el imagen de Dios para el propósito increíble de compartir el poder e inmortalidad y gloria de Dios!

Millares de años después, la verdad de las Escrituras sobre el potencial divinamente ordenado del hombre fue proclamado por David, rey de Israel, quién era un hombre conforme al corazón de Dios. Él adoraba a Dios por Su creación magnífica, y en particular por la creación de la humanidad. Él escribió en uno de sus muchos Salmos, “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre de toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos..... Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles [Hebreo Elohim, significando Dios, incorrectamente traducido ángeles en la versión Reina Valera y otras versiones; la palabra Hebrea para ángel es malak], y lo coronaste de gloria y de honra. Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo que pusiste debajo de sus pies” (Salmo 8:1-6).

¡PIENSA EN ESTO! Adán y Eva, los progenitores de toda la humanidad, fueron hechos en el imagen y semejanza de Dios Todopoderoso, con el potencial de ser como Él en cada manera. ¡Este potencial increíble es la BENDICIÓN MAS GRANDE y expresión de Su AMOR y GRACIA que Dios puede dar sobre la obra de Sus manos! Cuando nosotros verdaderamente entendemos esta verdad, nuestro amor de Dios y apreciación por Su gracia crece más y más.

En adición al hecho amoroso y bondadoso de Dios en haberlos hecho en Su imagen, Dios expresó Su amor y bondad cuando bendijo a Adán y Eva. “Y los BENDIJO Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28).

¡Qué clase de bendición de amor y gracia que Dios les dio a Adán y Eva! Ellos podían crear y producir hijos hechos en su propio imagen a través del hecho magnífico y íntimo del amor. Además, Dios le dio a toda la humanidad, empezando con Adán y Eva, poder sobre toda la tierra. Dios en Su bondad hizo la tierra entera, y todo lo que está en ella, como un regalo hacia la humanidad. Un regalo también puede ser llamado gracia, porque es dado gratuitamente.

Adán y Eva Empezaron Bajo Gracia

El informe Bíblico de la Creación lo hace muy claro que la humanidad fue hecha en un estado de gracia. Desde el principio, Dios puso Adán y Eva en una condición física y espiritual de gracia y bendición por el hecho de creación y por Su presencia personal con ellos. Para ayudarlos en mantener este estado personal de gracia y para asegurarse que ellos siempre conocerían su Creador y para poder comunicar con el Señor Dios, en Su presencia personal, Él específicamente hizo y santificó el séptimo día como un día perpetuo para descanso y compañerismo con Él.

El Sábado semanal (el séptimo día) es más que un monumento de la creación de Dios. Desde el principio, Dios bendijo y santificó el séptimo día como el día de Sábado, como un hecho de bondad y virtud para toda la humanidad, para que la humanidad pudiera compartir con Él como Creador. “Y acabó Dios en el día sexto [la traducción correcta en Hebreo] la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2: 2-3).

Dios hizo y santificó el Sábado o sea el séptimo día específicamente para la humanidad. Jesucristo, quien era el Señor Dios de la Creación, hizo esta verdad absolutamente clara cuando Él declaró que Él y Él solamente era Señor del Sábado. Él declaro, “El día de reposo [Sábado, en Hebreo Sábado significa día de reposo] fue hecho por causa del hombre [la humanidad] y no el hombre por causa del día dereposo; por tanto, el Hijo del Hombre es SEÑOR AUN DEL DÍA DE REPOSO [Sábado] (Marcos 2:27-28).

Cuando entendemos la observancia del primer Sábado, podemos aprender mucho sobre la gracia de Dios. El informe Bíblico en Génesis 3 revela que Adán y Eva fueron enseñados personalmente por Dios. Ellos vieron a Dios cara a cara, ellos hablaron con Dios y caminaron con Dios--antes que ellos pecaron. Sin duda Dios personalmente descansó y guardó el primer Sábado con Adán y Eva. Ellos guardaron este primer Sábado con Dios en un estado perfecto de gracia en Su presencia. No hay duda de que Dios les dio instrucciones en ese primer Sábado. ¡Que día maravilloso tuvo que haber sido ese primer Sábado! ¡No pudo haber una gracia más grande que estar en la presencia y ser enseñado por el Señor Dios--el Creador de ellos!

Las Escrituras no nos dicen cuánto tiempo tomó después de su creación que Adán y Eva pecaron. Pero hasta que ellos pecaron, ellos sin duda guardaron el Sábado del séptimo día en la presencia del Señor Dios, su Creador.

Las Escrituras lo hacen muy claro que la creación del Sábado [séptimo día] era una expresión externa de la gracia amorosa de Dios hacia la humanidad. Porque Dios desea otorgar Su amor y gracia sobre nosotros, Dios ha ordenado que guardemos Su Sábado a través de descansar cada séptimo día para que podamos ser instruidos de Su Palabra y poder tener compañerismo espiritual con Él. Aquellos que enteramente entienden el propósito del Sábado [séptimo día] saben que guardar el Sábado es un reconocimiento del amor y gracia de Dios, no simplemente el cumplimiento de un mandamiento o ley.

Dios Ha Dado Opción Libre--Agencia Moral Libre

Dios también reveló Su amor y gracia hacia Adán y Eva cuando Él hizo un paraíso en cual ellos vivieran. Se llamaba el Huerto del Edén. Dios había proporcionado todo para ellos. “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal” (Génesis 2:8-9).

Después que puso a Adán en el huerto, Dios lo instruyó y puso delante de él opciones. “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mando Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás ; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás [el significado literal en Hebreo, “en morir, seguramente morirás]” (Génesis 2:15-17).

En haber hecho el Árbol de Vida en el Huerto de Edén, Dios reveló que aún más grande gracia era disponible para Adán y Eva. La verdad Bíblica es que la vida eterna, simbolizada por el Árbol de Vida, es el último destino de la humanidad. Fue para este propósito que Dios hizo a Adán y Eva en el principio. Cuando Dios los puso en el Huerto de Edén, Él les dio acceso libre hacía el Árbol de Vida. Si ellos viesen comido de este árbol, Dios les viese revelado a ellos el camino de salvación espiritual y vida eterna. La Palabra de Dios revela que salvación espiritual y vida eterna son los hechos supremos de Dios de amor y gracia hacia la humanidad.

Sin embargo, Dios no obliga Su salvación sobre la humanidad. El Señor Dios hizo a Adán y Eva agentes morales libres y les dio el poder de escoger independientemente. Cada ser humano ha sido dado esta capacidad de escoger. Dios ha ordenado que tenemos que ESCOGER a amar, servir y obedecer nuestro Creador. En el principio, Dios deseó que Adán y Eva escogieran Su camino, cual los hubiese llevado hacia la vida eterna, como fue simbolizado por el Árbol de Vida. Pero Dios no los forzó a ellos que escogieron a servir y obedecerlo, ni tampoco Él restringió su opción, pues si fuera así no hubiera agencia moral libre.

Para qué Adán y Eva pudiesen ejercitar su agencia moral libre a través de escoger independientemente, Dios también puso en el Huerto de Edén el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Este árbol simbolizaba el camino del hombre aparte de Dios, bajo la influencia de Satanás el diablo, el cual produce la muerte eterna. Pero Dios ordenó a Adán y Eva que NO comieran del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

Estas eran las dos opciones que Dios puso delante Adán y Eva. ELLOS TENÍAN QUE ESCOGER entre: 1) El camino de Dios, simbolizado por el Árbol de Vida, resultando en vida eterna; y 2) el camino propio de ellos, como simbolizado por el Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal--separado de Dios, removido de Su gracia, bajo la influencia de Satanás el diablo--resultando en muerte eterna.

Aunque Dios había específicamente ordenado que no comieran del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, Adán y Eva intencionalmente escogieron a comer de él. Cuando ellos comieron de ese árbol, siguiendo a Satanás y rechazando el camino de vida de Dios, ellos se separaron de Dios y de Sus bendiciones, y perdieron su estado original de gracia. Como resultado, ellos perdieron su derecho de comer del Árbol de Vida. ¡A través de su desobediencia, Adán y Eva trajeron al mundo pecado, miseria y muerte! Maldiciones vinieron en vez de bendiciones, odio en vez de amor, juicio en vez de gracia, pena en vez de gozo, guerra en vez de paz, y muerte en vez de vida eterna.

En adición de la sentencia de muerte eterna siendo pasado hacia todos los seres humanos, una naturaleza pecaminosa y hostil también fue pasado hacia toda la humanidad. El apóstol Pablo describe la hostilidad de la naturaleza humana contra Dios y Su ley: “¡Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, mi tampoco pueden!” (Romanos 8:7). Pablo llama esta naturaleza carnal cual es inherente dentro de nuestros mismos seres como la “ley del pecado y de la muerte” (Romanos 7:21-8:2).

Jesucristo también reveló que la naturaleza humana es inherentemente maligna: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23). Toda la humanidad desde el tiempo de Adán y Eva--en cada siglo, civilización y sociedad--¡ha rechazado el camino de Dios! La única excepción es unos pocos quien Dios personalmente llamo y quienes respondieron escogiendo a amar y obedecer a Dios.

Todo aquel que es personalmente e individualmente llamado por Dios tiene que ESCOGER a servirlo y caminar en Su camino. Dios nunca OBLIGARÁ a alguien que lo ame y obedezca. Tenemos que LIBREMENTE ESCOGER a amar y obedecer a Dios con todo nuestro corazón y mente.

Porque Adán y Eva escogieron a DESOBEDECER a Dios, y NO obedecieron Su mandato, ellos perdieron la bendición de Dios y Su gracia, e incurrieron el juicio de Dios. ¡Pero el hecho de que Dios retiró Su gracia de Adán y Eva, y trajeron juicio sobre toda la humanidad, no significa que el carácter de Dios y Su naturaleza ha cambiado! ¡De ninguna manera! ¡Dios era y siempre será el mismo! Dios todavía era un Dios de AMOR. Dios todavía era un Dios de GRACIA. Aún cuando Él estaba pronunciando sentencia sobre Adán y Eva por sus pecados, Dios profetizo de un venidero Salvador y la gracia que vendría hacia toda la humanidad a través de Jesucristo (Génesis 3:15).

Después que Adán y Eva perdieron su estado de gracia, ellos fueron expulsados del Huerto de Edén. Por este hecho, Dios los separó del acceso hacía el Árbol de Vida. A pesar de que Adán y Eva pecaron, y que toda la humanidad en general estaba separada del camino que los llevara hacía la vida eterna, ¡Dios todavía otorgó Sus bendiciones y gracia hacía aquellos pocos que verdaderamente lo buscaban y lo amaban! Abel, Enoc, y Noé fueron bendecidos por Dios y lo aceptaron, obteniendo Su GRACIA. Las Escrituras registran que Abel era justo en los ojos de Dios (Génesis 4:4, Hebreos 11:4). Enoc caminaba con Dios y agradaba a Dios (Génesis 5:22, 24; Hebreos 11:5). El Nuevo Testamento confirma que estos dos hombres justos serán resucitados a vida eterna, con Noé y los otros hombres y mujeres justos del Antiguo Testamento cuales obras justas son mencionadas en Hebreos 11.

En los tiempos del Antiguo Testamento, solamente unos pocos fieles recibieron la gracia de Dios hacia salvación. El pecado y rebelión de Adán y Eva separó a la humanidad de la salvación y vida eterna “hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa” (Gálatas 3:19). La mayoría de la descendencia de Adán y Eva no tenían esperanza de vida eterna hasta la venida del profetizado Salvador, cuando la llanura de la gracia de Dios hacia salvación se hizo disponible para todos aquellos que fueron llamados por Dios (Hechos 2:38-39). Como el apóstol Pablo escribió, “Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener [más luego, conforme a Su plan y propósito] misericordia de todos” (Romanos 11:32).

Como resultado de estar separado de Dios por escoger el camino de pecado y muerte bajo la influencia de Satanás el diablo, la humanidad antes del diluvio se llenaron de maldad y violencia. “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos [e intenciones] del corazón de ellos era continuo solamente el mal. Y se arrepentido Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.... Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra” (Génesis 6:5-6, 11-13).

Noé Halló Gracia

En medio de esa sociedad pecaminosa y corrupta, solamente un hombre permaneció fiel a Dios y halló gracia en los ojos de Dios. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová ....Noé, varón JUSTO, era perfecto [o sea, espiritualmente sincero y maduro] en sus generaciones; CON DIOS CAMINÓ Noé” (Génesis 6:8-9). Por registrando que Noé caminaba con Dios, las Escrituras lo hacen muy claro que él estaba humildemente obedeciendo a Dios. Él estaba caminando “en el camino del Señor.”

Aquí esta una verdad profunda Bíblica: ¡LA GRACIA NUNCA PUEDE SER IMPUTADA SIN OBEDIENCIA Y ARREPENTIMIENTO! Noé hallo gracia porque él de buena gana amó a Dios, caminó con Dios, sirvió y obedeció a Dios. Noé también enseñó a otros sobre el camino de Dios. El Nuevo Testamento registra que Noé era un “pregonero de justicia” (II Pedro 2:5).

Dios extendió Su gracia a Noé porque él amaba la justicia y de buena gana obedeció los mandamientos de Dios. Noé pudo permanecer en la gracia y favor de Dios porque él diligentemente obedeció a Dios en todo. Después que Dios le dio las instrucciones para construir el arca, es registrado, “E hizo así Noé, hizo conforme a TODO lo que Dios le mandó. Cuando el arca estaba completado, Dios le dio más instrucciones con respecto a los animales. De nuevo es registrado, “E HIZO NOÉ conforme a TODO lo que le mandó Jehová” (Génesis 7:5).

¡Piensa por un momento! Si Dios estaba preparándose para destruir toda la vida por causa del pecado y maldad de los seres humanos, ¿piensa usted que Noé continuaría a recibir la gracia misericordiosa de Dios, si él también estaba pecando con el resto de la humanidad (el pecado es la transgresión de la ley--I Juan 3:4), o si él viese tomado parte en la corrupción y violencia que llenaba el mundo?

¡La repuesta es un retundo NO! Desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia enseña que para recibir y continuar en la gracia y favor de Dios, obediencia amorosa hacia Dios es requerida.

De la horrible destrucción del diluvio, Dios salvó a Noé y su familia solamente. ¡Eso era una acción tremenda de GRACIA! ¡Era una bendición para toda la humanidad! ¡Si no hubiese sido por la GRACIA DE DIOS dado a Noé, ningunos de nosotros estuviéramos vivos hoy! ¡Y si no hubiese sido por la GRACIA que Dios más luego extendió hacia Abraham, nadie podría tener la oportunidad de tener salvación!

Abraham Hallo Gracia

Abraham era llamado por Dios, cuál era un hecho de gracia, y fue mandado, “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré [un hecho de GRACIA de Dios], y engrandeceré tu nombre, Y SERÁS BENDICIÓN. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; Y SERÁN BENDITAS EN TI TODAS LAS FAMILIAS DE LA TIERRA [una profecía de la venidera gracia y salvación a través de Jesucristo]” (Génesis 12:1-3).

De nuevo, Dios estaba bendiciendo a un ser humano que estaba dispuesto amarlo y obedecerlo. En toda la historia Bíblica de su vida, es registrado que Abraham creyó y obedeció a Dios. Porque él amó a Dios y caminó con Dios, Abraham fue llamado el amigo de Dios. “Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia [por la gracia de Dios], y fue llamado AMIGO DE DIOS” (Santiago 2:23).

El apóstol Pablo lo hace muy claro que Abraham recibió la gracia Dios a través de su fe (Romanos 4:3-5). Pablo describió la justificación de Abraham por la gracia como “la justicia de fe” (versículos 5-8, 13, 16). ¿Significaba esto que en el estado de gracia en cuál Abraham vivía no era requerido que él guardara los mandamientos de Dios? ¡Pues claro que no! La gracia nunca le da licencia o permiso a alguien para que ignore o rechace los mandamientos y leyes de Dios y cometer pecado--cual es la transgresión de la ley (I Juan 3:4). El apóstol Pablo fue inspirado a escribir, “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? ¡EN NINGUNA MANERA! ¿Porque los que hemos muerto al pecado, ¿como viviremos aún en él? (Romanos 6:1-2).

¡Ambos el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento nos enseña que no podemos vivir bajo la gracia de Dios si continuamos a vivir en pecado! ¡Era igual de cierto para Abraham que lo es para nosotros!

En el libro de Génesis, Dios dijo de Abraham, “Porque yo sé [Dios lo conocía]que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Génesis 18:19).

Por causa de esta relación íntima basado en amor, gracia y fe, Dios tenía confidencia en Abraham. ¡Dios conocía a Abraham, y Abraham conocía a Dios! ¡De eso es todo de lo que se trata la gracia! Tenemos que llegar a conocer a Dios--Su amor, Su gracia, Su bondad, y Su misericordia.

El hecho de la gracia de Dios hacía Abraham es un ejemplar para los cristianos de hoy. Pablo fue inspirado a escribir, “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29). Como Abraham, nosotros podemos llegar a conocer a Dios a través de caminar en obediencia fiel y amorosa.

La Prueba Más Grande de Abraham

¿Cuál fue la prueba más grande requerido de Abraham para qué las bendiciones de la gracia de Dios sería heredada por todas las generaciones? Las Escrituras registran que Dios instruyó Abraham que sacrificara a su único hijo Isaac, quien él había recibido como un hecho milagroso de gracia por la promesa personal de Dios. Teniendo fe en que Dios podía restaurar a Isaac a vida, Abraham siguió las instrucciones de Dios. Por su obediencia fiel, Abraham demostró que él amaba a Dios más que cualquier otra persona o cosa en este mundo. “Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, TU ÚNICO” (Génesis 22:19-22).

Como resultado de la obediencia de Abraham, Dios dio esta bendición y promesa de gracia que vendría: “Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto TE BENDECIRÉ, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, POR CUANTO OBEDECISTE A MI VOZ” (Génesis 22:16-18).

Abraham continuó en una obediencia amorosa y constante hacía Dios, él murió en la fe. Después de la muerte de Abraham, Dios pasó Su bendición de gracia hacía Isaac, “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y GUARDÓ mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:5). De nuevo, las Escrituras nos enseñan que no puede haber gracia sin obediencia.

El Nuevo Testamento revela que Jesucristo, el Salvador del mundo, es la simiente prometida de Abraham. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo....Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:16, 29).

La bendición de gracia a través de fe en Jesucristo está siendo ahora extendida hacia todos aquellos que Dios llama. Más luego en el plan de Dios, después del regreso de Cristo, ¡la bendición de gracia será extendida al mundo entero!

Lot Halló Gracia

Después que Dios manifestó Su gracia hacía Abraham, Él tambiéndemostró Su amorosa misericordia a Lot, el sobrino de Abraham. Lot y sus dos hijas solteras fueron salvadas de la destrucción de Sodoma y Gomorra a través de gracia. Lot sabía que fue a través de la misericordia de Dios que ellos fueron permitidos a escapar. Después que los ángeles los dirigieron fuera de la ciudad, el Señor les dijo, “Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, nos sea que perezcas. Pero Lot les dijo: No, yo no os ruego, señores míos. He aquí ahora ha hallado vuestro siervo GRACIA en vuestros ojos, y habéis ENGRANDECIDO VUESTRA MISERICORDIA que habéis hecho conmigo dándome la vida; más yo no podre escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá....” (Génesis 19:17-20).

Lot HALLÓ GRACIA en los ojos del Señor, quien concedió su petición y demoró la destrucción de Sodoma y Gomorra hasta que Lot y sus hijas llegaron bien a la ciudad de Zoar. ¡A través de Su bondad, Dios evito que Lot y sus hijas murieran! Ademas Dios hubiese salvado la familia entera de Lot de la destrucción si ellos no hubiesen rechazado Su gracia.

Podemos aprender una lección vital del ejemplo de la familia de Lot. ¡La gracia de Dios NO DEBE DE SER TRATADA SIN SERIEDAD o en una manera en cual uno esta descreyendo, porque eso, en verdad, es RECHAZANDO la gracia de Dios! Los yernos de Lot murieron porque ellos rechazaron a creer en Lot y menospreciaron el aviso de Dios. “Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba [que estaba bromeando]” (Génesis 19:14 ). Como resultado de su escepticismo, Dios no pudo extender Su gracia a los yernos de Lot o sus hijas casadas, cuales permanecieron en Sodoma con sus esposos.

La esposa de Lot también rechazó la gracia de Dios a través de no creer y desobediencia. Cuando ella estaba saliendo de Sodoma, ella miró atrás, y por causa de eso desobedeciendo las instrucciones de Dios que fueron dadas por Sus ángeles. Porque ella rechazó la misericordia a través de desobediencia, ella fue transformada a una estatua de sal. “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (Génesis 19:26).

¡Nadie puede tentar a Dios, rechazando Su bondad y misericordia a través de escepticismo, sin cosechar Su ira justa! Cristianos que hoy están anticipando el hecho bondadoso de Dios de rescatarlos de la venidera destrucción mundial deben de considerar la advertencia de Jesús “Acordaos de la mujer de Lot” (Lucas 17:32). A través de su desobediencia, ella perdió la gracia de Dios y murió.

Moisés Halló Gracia

Después de los días de Abraham y su hijo Isaac, las bendiciones de Dios fueron pasadas hacía Jacob, cuyos descendientes crecieron a ser los doce tribus de Israel. En su gran misericordia, Dios liberó a los hijos de Israel de su esclavitud en Egipto. Dios levantó a Moisés para dirigirlos hacía la tierra prometida, y Él les dio Sus mandamientos y leyes para que ellos pudieran continuar a recibir Sus bendiciones y gracia.

Moisés halló gracia delante los ojos de Dios, cuando él le pidió a Dios por los hijos de Israel después de sus pecados gravosos de orgias e idolatría, cual ellos cometieron mientras Moisés estaba recibiendo la ley en el Monte Sinaí por cuarenta días y noches.

“Y dijo Moisés a Jehová: Mira , tú me dices a mí: Saca este pueblo....Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo?” (Éxodo 33: 12-16).

Moisés estaba pidiéndole a Dios por Su gracia y Su presencia para dirigir a los hijos de Israel hacia la tierra prometida. “Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre”(versículo 17).

Después de prometerle a Moisés que él vería un vislumbre de la gloria de Dios, viendo solamente Su espalda, Dios mandó a Moisés alisar dos más tablas de piedra, como las primeras, y ver a Dios de nuevo en el Monte Sinaí. “Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.

“Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡JEHOVÁ! ¡JEHOVÁ! FUERTE, MISERICORDIOSO, Y PIADOSO; TARDO PARA LA IRA, Y GRANDE EN MISERICORDIA Y VERDAD; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado”(Éxodo 34:5-7).

El Señor Dios del Antiguo Testamento se reveló a Moisés como un Dios de MISERICORDIA y GRACIA--no como el Dios riguroso, colérico Dios que los teólogos por los siglos han pintado en sus vistas torcidas del Antiguo Testamento. Estos versículos en el Antiguo Testamentodescriben la naturaleza y carácter de Dios, cuál es igual eternamente. “Porque yo Jehová no cambio” (Malaquías 3:6).

Dios el Padre y Dios el Hijo, quienes eran ambos conocidos como “el Señor o Jehová” en los tiempos del Antiguo Testamento, han compartido siempre la misma naturaleza divina de amor y misericordia. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17). “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). ¡El Señor del Antiguo Testamento quien se reveló a Moisés es el mismo Dios misericordioso quien se hizo el Señor del Nuevo Testamento!

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Updated December 26, 2008