EL
BAUTISMO DEL ESPÍRITU
El bautismo
del Espíritu es el hecho de recibir al Espíritu Santo como un engendramiento
de Dios el Padre. Este engendramiento espiritual es otorgado a cada creyente
por medio de imposición de manos después del bautismo por inmersión en agua.
Después de recibir el don del Espíritu Santo, el creyente se hace un hijo
engendrado de Dios el Padre. El bautismo del Espíritu Santo pone al creyente
en la iglesia de Dios espiritual, el cuerpo de Jesucristo, de cual todos los
hijos engendrados de Dios son miembros.
Referencias
de las Escrituras:
| Mt. 3:11 |
Hch. 2:38 |
Hch. 8:15 |
| Hch. 19:6 |
I Co. 2:12 |
Ro. 8:9-16 |
| I P. 1:3 |
I Jn. 3: 9,24 |
|
LA
FE
La fe es el
conocimiento de y creencia viviente en la existencia y poder del Dios vivo y
de Su único Hijo engendrado Jesucristo. La fe es un regalo de Dios y un fruto
del Espíritu Santo. Por medio del regalo del Espíritu Santo como un
engendramiento de Dios el Padre, los verdaderos creyentes son dados la morada
presencia de Jesucristo y la misma fe de Jesucristo. Esta fe es la sustancia
espiritual actual del Espíritu Santo de Dios, la cual le da al creyente la
garantía y la confianza de lo que Dios ha prometido, Él lo llevará a cabo.
La verdadera fe de Jesucristo que es dada por Dios a cada creyente
continuamente será manifestada por los frutos de la justicia en la vida del
creyente. La fe es hecha perfecta a través de hacer buenas obras que Dios el
Padre ha mandado por medio de Jesucristo. Esta fe activa y viviente es
absolutamente esencial para la salvación por medio de la gracia. Sin las
buenas obras, la fe está muerta. Sin fe, buenas obras no tienen ningún valor
a la vista de Dios. Buenas obras solamente no pueden traer la salvación y la
vida eterna. Mientras la verdadera fe producirá buenas obras en la vida del
creyente, estas obras buenas no le ganan la salvación. Las buenas obras que
son hechas por medio de fe no son la causa sino el resultado del regalo de
Dios de salvación al creyente.
Referencias
de las Escrituras:
| He. 11:1-6 |
Gá. 5:22 |
Gá. 2:20; 3:1-14 |
| Ef. 2:4-10 |
Ro. 4:20-21 |
Stg. 2:14-22 |
| I P. 1:1-9 |
Ro. 1:17 |
Fil. 1:6; 3:3-19 |
| I Co. 13:2 |
Tit. 1:16 |
Ap. 14:12 |
| Lc. 7:50 |
Mt. 8:1-13 |
Stg. 5:14-15 |
SALVACIÓN
Salvación es
el regalo de Dios el Padre por medio de Su gracia y es dado al creyente por
medio de fe en Jesucristo. Salvación no puede ser ganada por obras de la ley,
pero hay condiciones que tienen que ser cumplidas para poder recibir el regalo
de salvación. Dios requiere que uno se arrepienta de pecar, que es la
transgresión de Sus leyes y mandamientos, y crea en Su Hijo Jesucristo, Su
sangre pagó la penalidad por los pecados de toda la humanidad. Jesucristo, el
Hijo de Dios, es el Autor y Consumador de la salvación eterna para todos
aquellos que creen en Él. Por medio de la sangre de Jesucristo y aceptación
de Su sacrificio, es que el creyente tiene reconciliación con Dios el Padre,
resultando en el perdón y eliminación de los pecados de él o ella. Por la
gracia de Dios, el creyente es salvado de la penalidad del pecado, que es la
muerte eterna, y es dado el regalo de vida eterna por medio del engendramiento
del Espíritu Santo de Dios el Padre.
La salvación
empieza cuando Dios el Padre abre la mente de una persona al entendimiento
espiritual, el cual dirige a la persona arrepentida hacia Dios y fe en
Jesucristo como su Salvador personal. Después de ser bautizado por inmersión
entera en agua, al creyente le es dado el regalo del Espíritu Santo por medio
de imposición de manos. El creyente entonces empieza una vida nueva de
obediencia hacia Dios por medio de fe, laborando su propia salvación por
medio del poder que mora en él o ella el poder del Espíritu Santo y viviendo
en armonía con la Palabra de Dios. Es un proceso de crecimiento espiritual
durante toda la vida del creyente. Las Escrituras revelan que hay tres
períodos distintos del proceso de salvación: 1) El creyente ha sido salvado
de pecados pasados y de Satanás el diablo (Ef. 2:1-10). 2) El creyente ahora
está siendo salvado mientras él o ella continúa en la Palabra de Dios--el
evangelio--en obediencia amorosa por medio de fe (I Co.1:18; 15:2). 3) El
creyente finalmente será salvado en la resurrección (Ro. 7: 24-25; I Co. 15:
12-57; I Ti. 3: 14-16). La salvación del creyente no será completada hasta
que él o ella es resucitado de la muerte por medio del poder de Dios y es
nacido de nuevo como un ser espiritual en la familia de Dios. Con el tiempo y
en el plan de Dios, todo el mundo tendrá una oportunidad para salvación.
Referencias
de las Escrituras:
| Ef. 2:4-10 |
Ro. 6: 23 |
II Co. 7:10 |
| Jn. 6:44-45 |
Ro. 2:4 |
Ro. 6:4-6 |
| I Ts. 4:14-17 |
He. 11:6 |
I Co. 15:42, 52 |
| Hch. 8: 12, 15-17 |
Hch. 11:18 |
I Ti. 2:4 |
| Mr. 16:16 |
Ro. 5:6-10 |
Ro. 4:21-25 |
| Hch. 19:5-6 |
He. 12:1-4 |
Ap. 20:6 |
IMPOSICIÓN
DE MANOS
La
imposición de manos es un acto especial hecho por ministros en las iglesias
de Dios pidiéndole a Dios el Padre en oración que otorgue un don espiritual
o una bendición sobre alguien. La imposición de manos es requerida para
recibir al Espíritu Santo de Dios después del bautismo en agua, para ungir a
un enfermo con aceite para la curación, para la ordenación de aquellos
elegidos para servicio espiritual o físico en la iglesia, para la bendición
de niños pequeños, para bendiciones especiales durante una ceremonia de
matrimonio, y para otras bendiciones especiales.
Referencias
de las Escrituras:
| Hch. 8:15-17 |
Hch. 19:5-6 |
Stg. 5:14-15 |
| Mt. 19:13-15 |
Mr. 16:17-18 |
Hch. 6:6; 13:3 |
CURACIÓN
Las
Escrituras revelan que Dios a veces permite que vengan enfermedades sobre
individuos por algún propósito especial. Con esa excepción, las
enfermedades que sufrimos son los resultados de pecados físicos o
espirituales. Curación divina es el perdón de Dios por esos pecados. Dios el
Padre personalmente interviene cuando Él le da la curación a aquellos que lo
llaman en tiempos de enfermedades o heridas. Esta intervención divina puede
ser dirigida a cualquiera en cualquier tiempo, como sea la voluntad de Dios,
porque Jesucristo pagó el precio por la curación de cada enfermedad con los
azotes que Él recibió antes de Su crucifixión. Cuando somos curados por
Dios, nuestros pecados son perdonados por medios del azote que Jesucristo
recibió. Milagros de curación son muchas veces otorgados. Las Escrituras
revelan que el que quiere ser curado por Dios debe de llamar a los ancianos de
la iglesia para ungirlos con aceite en el nombre de Jesucristo y hacer
oraciones para la intervención y curación de Dios. Confiando en Dios con fe
para la curación es un asunto personal entre cada individuo y Dios.
Referencias
de las Escrituras:
| Ex. 15:26 |
Sal. 103:2-3 |
Mt. 9:27-30 |
| I P. 2:24 |
I Co. 11:23-30 |
Mt. 8:1-17 |
| Stg. 5:14-16 |
Is. 53:4-5 |
Mr. 16:15-18 |
| II Co. 12:7-10 |
Jn. 9:1-11 |
Mt. 4:23 |
LA
IGLESIA DE DIOS
El
Cuerpo Espiritual de Cristo:
La iglesia de
Dios es el cuerpo espiritual de Jesucristo. Dios el Padre ha asignado a
Jesucristo como la Cabeza de la iglesia en todas las cosas. La verdadera
iglesia de Dios es compuesta de todos aquellos que han sido llamados por Dios
el Padre, los cuales han aceptado a Su Hijo Jesucristo como su Salvador
personal, los cuales se han arrepentido de sus pecados, que han sido
bautizados por inmersión, y han recibido el Espíritu Santo de Dios como un
engendramiento de Dios el Padre. Estos individuos son hermanos espirituales y
miembros de una iglesia--el cuerpo espiritual de Jesucristo--aunque sean
dispersados por todo el mundo. Es por medio del mismo Espíritu--el Espíritu
Santo de Dios el Padre--que cada uno ha sido bautizado en el cuerpo de
Jesucristo. Esta relación espiritual con Jesucristo y Dios el Padre es el
punto central de todo verdadero companerismo Cristiano. Jesucristo se
describió Él mismo a Sus discípulos como “la vid verdadera” y al Padre
como el “labrador”. Todos los verdaderos Cristianos son el pámpano de la
Vid verdadera y tienen que permanecer unidos a la Vid para poder crecer
espiritualmente.
Mientras hay
solamente un cuerpo espiritual de Cristo, sus miembros están dispersados en
varios grupos locales y ministerios individuales alrededor del mundo. Puesto
que todos miembros del cuerpo de Dios tienen el Espíritu de Dios, Dios no se
limita a Él mismo a trabajar por una organización solamente. Cada grupo o
ministerio que es parte del cuerpo de Cristo manifestará los frutos del
Espíritu Santo de Dios, tendrá el nombre de Dios, y estará guardando Sus
mandamientos como fueron amplificados por Jesucristo. La primaria función de
la iglesia es nutrir a los hermanos de Jesucristo con el alimento espiritual
de la Palabra de Dios para que ellos puedan crecer a la medida de la estatura
de la plenitud de Jesucristo. La iglesia también tiene la comisión de Dios a
predicar el arrepentimiento y la salvación por medio de Jesucristo al mundo
entero, y a predicar las buenas nuevas del reino y gobierno de Dios que
vendrá y para estar preparado cuando Jesucristo regrese para gobernar la
tierra.
Referencias
de las Escrituras:
| Ef. 1:22-23 |
Jn. 21:15-17 |
Ef. 4:4-6, 11-16 |
| Mt. 28:18-20 |
I Co. 12:6-13 |
Hch. 2:47 |
| Mt. 24:14 |
Ro. 8:9, 28-29 |
Jn. 15:1-8 |
| He. 2:9-18 |
Ap. 1: 12-20 |
|
El
Ministerio de la Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica:
La Iglesia de
Dios Cristiana y Bíblica tiene su ministerio diseñado como fue instruido por
Jesucristo y como registrado en el Nuevo Testamento. Aquellos que dan servicio
en ministerio no se levantan sobre sus hermanos por tener autoridad o rango,
pero luchan por servir a sus hermanos en humildad y amor. Los ancianos
elegidos de la Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica entienden que ellos han
sido llamados por Dios hacia el servicio espiritual para cumplir las
necesidades de sus hermanos. Un anciano puede servir como ministro, maestro,
pastor, evangelista, o en otras capacidades necesarias. La función que cada
anciano cumple tiene variedades de acuerdo de la medida del don que Jesucristo
le ha dado. Las calificaciones para ancianos se encuentran en I Timoteo 3 y
Tito 1. El hombre que ha sido llamado por Dios hacía el ministerio
manifestará su amor por los hermanos y su amor de Dios el Padre y Jesucristo.
Un anciano elegido tiene que mantener un actitud de verdadera conversión y
dedicación hacia Dios el Padre y Jesucristo. Él tiene que tener un deseo
profundo de servir a los hermanos de Dios y tiene que tener la habilidad para
ensenar el evangelio de Jesucristo. El propósito del ministerio es edificar y
construir el cuerpo de Jesucristo. Es la responsabilidad del ministerio a
enseñar y preservar las verdaderas doctrinas de la Biblia, a dar servicio a
las necesidades espirituales de los hermanos, y proveer dirección en sus
congregaciones locales. Aquellos que están ordenados para evangelizar
también tienen la responsabilidad de proclamar el evangelio de Jesucristo a
los que no creen, a enseñar a todos los que oigan, y a bautizar en todas las
naciones.
Referencias
de las Escrituras:
| Jn. 15:16 |
Mt. 20:20-28 |
Mt. 28:19-20 |
| Tit. 1:5-9 |
I Ti. 3:1-7 |
I P. 5:1-10 |
| Jn. 21:15-17 |
Mt. 24:14 |
Ef. 4:11-13 |
| Jn. 13:14-16 |
Hch. 13:7, 17 |
Lc. 22:24-26 |
| Hch. 13:3, 14:23 |
I Ti. 5:22 |
II Ti. 1:6-14 |
| II Ti. 2:1-4, 14-26 |
II Ti. 3:14, 4:4 |
Jer. 23:28 |