Creencias-Sección Cuatro

Christian Biblical Church of God

Biblical Truth Ministries:  “the truth shall set you free”

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EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU

El bautismo del Espíritu es el hecho de recibir al Espíritu Santo como un engendramiento de Dios el Padre. Este engendramiento espiritual es otorgado a cada creyente por medio de imposición de manos después del bautismo por inmersión en agua. Después de recibir el don del Espíritu Santo, el creyente se hace un hijo engendrado de Dios el Padre. El bautismo del Espíritu Santo pone al creyente en la iglesia de Dios espiritual, el cuerpo de Jesucristo, de cual todos los hijos engendrados de Dios son miembros.

Referencias de las Escrituras:

Mt. 3:11 Hch. 2:38 Hch. 8:15
Hch. 19:6 I Co. 2:12 Ro. 8:9-16
I P. 1:3 I Jn. 3: 9,24  

LA FE

La fe es el conocimiento de y creencia viviente en la existencia y poder del Dios vivo y de Su único Hijo engendrado Jesucristo. La fe es un regalo de Dios y un fruto del Espíritu Santo. Por medio del regalo del Espíritu Santo como un engendramiento de Dios el Padre, los verdaderos creyentes son dados la morada presencia de Jesucristo y la misma fe de Jesucristo. Esta fe es la sustancia espiritual actual del Espíritu Santo de Dios, la cual le da al creyente la garantía y la confianza de lo que Dios ha prometido, Él lo llevará a cabo. La verdadera fe de Jesucristo que es dada por Dios a cada creyente continuamente será manifestada por los frutos de la justicia en la vida del creyente. La fe es hecha perfecta a través de hacer buenas obras que Dios el Padre ha mandado por medio de Jesucristo. Esta fe activa y viviente es absolutamente esencial para la salvación por medio de la gracia. Sin las buenas obras, la fe está muerta. Sin fe, buenas obras no tienen ningún valor a la vista de Dios. Buenas obras solamente no pueden traer la salvación y la vida eterna. Mientras la verdadera fe producirá buenas obras en la vida del creyente, estas obras buenas no le ganan la salvación. Las buenas obras que son hechas por medio de fe no son la causa sino el resultado del regalo de Dios de salvación al creyente.

Referencias de las Escrituras:

He. 11:1-6 Gá. 5:22 Gá. 2:20; 3:1-14
Ef. 2:4-10 Ro. 4:20-21 Stg. 2:14-22
I P. 1:1-9 Ro. 1:17 Fil. 1:6; 3:3-19
I Co. 13:2 Tit. 1:16 Ap. 14:12
Lc. 7:50 Mt. 8:1-13 Stg. 5:14-15

SALVACIÓN

Salvación es el regalo de Dios el Padre por medio de Su gracia y es dado al creyente por medio de fe en Jesucristo. Salvación no puede ser ganada por obras de la ley, pero hay condiciones que tienen que ser cumplidas para poder recibir el regalo de salvación. Dios requiere que uno se arrepienta de pecar, que es la transgresión de Sus leyes y mandamientos, y crea en Su Hijo Jesucristo, Su sangre pagó la penalidad por los pecados de toda la humanidad. Jesucristo, el Hijo de Dios, es el Autor y Consumador de la salvación eterna para todos aquellos que creen en Él. Por medio de la sangre de Jesucristo y aceptación de Su sacrificio, es que el creyente tiene reconciliación con Dios el Padre, resultando en el perdón y eliminación de los pecados de él o ella. Por la gracia de Dios, el creyente es salvado de la penalidad del pecado, que es la muerte eterna, y es dado el regalo de vida eterna por medio del engendramiento del Espíritu Santo de Dios el Padre.

La salvación empieza cuando Dios el Padre abre la mente de una persona al entendimiento espiritual, el cual dirige a la persona arrepentida hacia Dios y fe en Jesucristo como su Salvador personal. Después de ser bautizado por inmersión entera en agua, al creyente le es dado el regalo del Espíritu Santo por medio de imposición de manos. El creyente entonces empieza una vida nueva de obediencia hacia Dios por medio de fe, laborando su propia salvación por medio del poder que mora en él o ella el poder del Espíritu Santo y viviendo en armonía con la Palabra de Dios. Es un proceso de crecimiento espiritual durante toda la vida del creyente. Las Escrituras revelan que hay tres períodos distintos del proceso de salvación: 1) El creyente ha sido salvado de pecados pasados y de Satanás el diablo (Ef. 2:1-10). 2) El creyente ahora está siendo salvado mientras él o ella continúa en la Palabra de Dios--el evangelio--en obediencia amorosa por medio de fe (I Co.1:18; 15:2). 3) El creyente finalmente será salvado en la resurrección (Ro. 7: 24-25; I Co. 15: 12-57; I Ti. 3: 14-16). La salvación del creyente no será completada hasta que él o ella es resucitado de la muerte por medio del poder de Dios y es nacido de nuevo como un ser espiritual en la familia de Dios. Con el tiempo y en el plan de Dios, todo el mundo tendrá una oportunidad para salvación. 

Referencias de las Escrituras:

Ef. 2:4-10 Ro. 6: 23 II Co. 7:10
Jn. 6:44-45 Ro. 2:4 Ro. 6:4-6
I Ts. 4:14-17 He. 11:6 I Co. 15:42, 52
Hch. 8: 12, 15-17 Hch. 11:18 I Ti. 2:4
Mr. 16:16 Ro. 5:6-10 Ro. 4:21-25
Hch. 19:5-6 He. 12:1-4 Ap. 20:6

IMPOSICIÓN DE MANOS

La imposición de manos es un acto especial hecho por ministros en las iglesias de Dios pidiéndole a Dios el Padre en oración que otorgue un don espiritual o una bendición sobre alguien. La imposición de manos es requerida para recibir al Espíritu Santo de Dios después del bautismo en agua, para ungir a un enfermo con aceite para la curación, para la ordenación de aquellos elegidos para servicio espiritual o físico en la iglesia, para la bendición de niños pequeños, para bendiciones especiales durante una ceremonia de matrimonio, y para otras bendiciones especiales. 

Referencias de las Escrituras:

Hch. 8:15-17 Hch. 19:5-6 Stg. 5:14-15
Mt. 19:13-15 Mr. 16:17-18 Hch. 6:6; 13:3

CURACIÓN

Las Escrituras revelan que Dios a veces permite que vengan enfermedades sobre individuos por algún propósito especial. Con esa excepción, las enfermedades que sufrimos son los resultados de pecados físicos o espirituales. Curación divina es el perdón de Dios por esos pecados. Dios el Padre personalmente interviene cuando Él le da la curación a aquellos que lo llaman en tiempos de enfermedades o heridas. Esta intervención divina puede ser dirigida a cualquiera en cualquier tiempo, como sea la voluntad de Dios, porque Jesucristo pagó el precio por la curación de cada enfermedad con los azotes que Él recibió antes de Su crucifixión. Cuando somos curados por Dios, nuestros pecados son perdonados por medios del azote que Jesucristo recibió. Milagros de curación son muchas veces otorgados. Las Escrituras revelan que el que quiere ser curado por Dios debe de llamar a los ancianos de la iglesia para ungirlos con aceite en el nombre de Jesucristo y hacer oraciones para la intervención y curación de Dios. Confiando en Dios con fe para la curación es un asunto personal entre cada individuo y Dios.

Referencias de las Escrituras:

Ex. 15:26 Sal. 103:2-3 Mt. 9:27-30
I P. 2:24 I Co. 11:23-30 Mt. 8:1-17
Stg. 5:14-16 Is. 53:4-5 Mr. 16:15-18
II Co. 12:7-10 Jn. 9:1-11 Mt. 4:23

LA IGLESIA DE DIOS

El Cuerpo Espiritual de Cristo:

La iglesia de Dios es el cuerpo espiritual de Jesucristo. Dios el Padre ha asignado a Jesucristo como la Cabeza de la iglesia en todas las cosas. La verdadera iglesia de Dios es compuesta de todos aquellos que han sido llamados por Dios el Padre, los cuales han aceptado a Su Hijo Jesucristo como su Salvador personal, los cuales se han arrepentido de sus pecados, que han sido bautizados por inmersión, y han recibido el Espíritu Santo de Dios como un engendramiento de Dios el Padre. Estos individuos son hermanos espirituales y miembros de una iglesia--el cuerpo espiritual de Jesucristo--aunque sean dispersados por todo el mundo. Es por medio del mismo Espíritu--el Espíritu Santo de Dios el Padre--que cada uno ha sido bautizado en el cuerpo de Jesucristo. Esta relación espiritual con Jesucristo y Dios el Padre es el punto central de todo verdadero companerismo Cristiano. Jesucristo se describió Él mismo a Sus discípulos como “la vid verdadera” y al Padre como el “labrador”. Todos los verdaderos Cristianos son el pámpano de la Vid verdadera y tienen que permanecer unidos a la Vid para poder crecer espiritualmente.

Mientras hay solamente un cuerpo espiritual de Cristo, sus miembros están dispersados en varios grupos locales y ministerios individuales alrededor del mundo. Puesto que todos miembros del cuerpo de Dios tienen el Espíritu de Dios, Dios no se limita a Él mismo a trabajar por una organización solamente. Cada grupo o ministerio que es parte del cuerpo de Cristo manifestará los frutos del Espíritu Santo de Dios, tendrá el nombre de Dios, y estará guardando Sus mandamientos como fueron amplificados por Jesucristo. La primaria función de la iglesia es nutrir a los hermanos de Jesucristo con el alimento espiritual de la Palabra de Dios para que ellos puedan crecer a la medida de la estatura de la plenitud de Jesucristo. La iglesia también tiene la comisión de Dios a predicar el arrepentimiento y la salvación por medio de Jesucristo al mundo entero, y a predicar las buenas nuevas del reino y gobierno de Dios que vendrá y para estar preparado cuando Jesucristo regrese para gobernar la tierra.

Referencias de las Escrituras:

Ef. 1:22-23 Jn. 21:15-17 Ef. 4:4-6, 11-16
Mt. 28:18-20 I Co. 12:6-13 Hch. 2:47
Mt. 24:14 Ro. 8:9, 28-29 Jn. 15:1-8
He. 2:9-18 Ap. 1: 12-20  

El Ministerio de la Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica:

La Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica tiene su ministerio diseñado como fue instruido por Jesucristo y como registrado en el Nuevo Testamento. Aquellos que dan servicio en ministerio no se levantan sobre sus hermanos por tener autoridad o rango, pero luchan por servir a sus hermanos en humildad y amor. Los ancianos elegidos de la Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica entienden que ellos han sido llamados por Dios hacia el servicio espiritual para cumplir las necesidades de sus hermanos. Un anciano puede servir como ministro, maestro, pastor, evangelista, o en otras capacidades necesarias. La función que cada anciano cumple tiene variedades de acuerdo de la medida del don que Jesucristo le ha dado. Las calificaciones para ancianos se encuentran en I Timoteo 3 y Tito 1. El hombre que ha sido llamado por Dios hacía el ministerio manifestará su amor por los hermanos y su amor de Dios el Padre y Jesucristo. Un anciano elegido tiene que mantener un actitud de verdadera conversión y dedicación hacia Dios el Padre y Jesucristo. Él tiene que tener un deseo profundo de servir a los hermanos de Dios y tiene que tener la habilidad para ensenar el evangelio de Jesucristo. El propósito del ministerio es edificar y construir el cuerpo de Jesucristo. Es la responsabilidad del ministerio a enseñar y preservar las verdaderas doctrinas de la Biblia, a dar servicio a las necesidades espirituales de los hermanos, y proveer dirección en sus congregaciones locales. Aquellos que están ordenados para evangelizar también tienen la responsabilidad de proclamar el evangelio de Jesucristo a los que no creen, a enseñar a todos los que oigan, y a bautizar en todas las naciones. 

Referencias de las Escrituras:

Jn. 15:16 Mt. 20:20-28 Mt. 28:19-20
Tit. 1:5-9 I Ti. 3:1-7 I P. 5:1-10
Jn. 21:15-17 Mt. 24:14 Ef. 4:11-13
Jn. 13:14-16 Hch. 13:7, 17 Lc. 22:24-26
Hch. 13:3, 14:23 I Ti. 5:22 II Ti. 1:6-14
II Ti. 2:1-4, 14-26 II Ti. 3:14, 4:4 Jer. 23:28

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Updated December 26, 2008