Creencias-Sección Tres

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LA GRACIA DE DIOS

La gracia es el regalo gratuito e inmerecido de Dios el Padre por medio de Jesucristo. La gracia de Dios es la expresión más grande del amor de Dios el Padre y es la totalidad de Su misericordia. La gracia es más que el perdónde los pecados. Estar bajo la gracia quiere decir que uno está recibiendo el amor divino de Dios, Su favor, bendición, asistencia, ayuda, buena voluntad, beneficios, dones y bondad. Dios el Padre es la fuente de donde viene la gracia hacía el creyente. La ÚNICA MANERA por la cuál la gracia es otorgada al creyente es por medio del nacimiento, vida, crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo, como el perfecto sacrificiode Dios el Padre. El creyente entra en la gracia de Dios por medio de fe en el sacrificio de Jesucristo para el perdón de los pecados de él o ella. Dios el Padre otorga Su gracia a cada creyente cuando se arrepiente de sus pecados y es bautizado por inmersión, que es la manifestación de arrepentimiento. Por medio de gracia, los pecados del creyente son perdonados y la justicia de Jesucristo es dado a él o ella.

La gracia establece una nueva relación espiritual entre el creyente y Dios el Padre y Jesucristo. Por medio del regalo de gracia que no fue ganado y es inmerecido, el creyente no es solamente escogido, llamado, perdonado y aceptado por Dios el Padre por medio de Su Amado, pero también es engendrado por el Espíritu Santo, haciéndolo a él o ella un hijo o hija de Dios y un heredero de vida eterna. Desde este punto, el creyente engendrado empieza una nueva vida de bajo la gracia. Como las Escrituras revelan, viviendo bajo la gracia requiere que el creyente viva por cada Palabra de Dios con amor completo y devoción hacia Dios el Padre y Jesucristo. La gracia no nos da una licencia para practicar el pecado por medio de ignorar o rechazar los mandamientos de Dios. Solamente aquellos que guardan los mandamientos de Él pueden permanecer en Su amor y permanecer bajo Su gracia. Cada creyente que recibe la gracia de Dios tiene una obligación personal hacía Dios el Padre y Jesucristo de rechazar sus prácticas y pensamientos viejos y vivir una nueva vida, diariamente creciendo en la gracia y conocimiento de Jesucristo. Para cada creyente que está viviendo bajo gracia, Jesucristo actúa como el Redentor, Sumo Sacerdote y Abogado con Dios el Padre. Si el creyente comete un pecado, Él intercede para propiciar al Padre y para obtener Su misericordia y gracia. La gracia de Dios la cuál viene por medio de Jesucristo mantiene al creyente arrepentido en un estado continuo de inocencia y sin pecado.

Referencias de las Escrituras:

Ef. 2:4-10, 4:7 I Jn. 3:6-8 Ro. 5:1-11, 15-18
Ro. 3:22-25; 2:4 Gá. 2:20 Ro. 4:1-13
Sal. 103:2-4 Gá. 1:15 Gá. 5:1-4
Is. 55:6-7 Jud. 4, 21 Gn.6:8
II Ti. 1:9 I Co. 15:10 Ro.11:5-6
Ef. 1:3-9 Ef. 3:1-21 I P. 5:10

ARREPENTIMIENTO

El arrepentimiento es remordimiento completo y pena por los pecados de uno, cuáles son la transgresión de las leyes y mandamientos de Dios. El arrepentimiento es el primer paso en la reconciliación con Dios el Padre y Jesucristo. Verdadero arrepentimiento empieza cuando Dios el Padre abre la mente de una persona para entender que él o ella es un pecador contra Dios el Padre, y que sus propios pecados tuvieron parte en la muerte de Jesucristo. La bondad de Dios el Padre dirige a cada pecador hacía el arrepentimiento. El arrepentimiento mueve a cada uno a confesar sus pecados hacía Dios el Padre y a pedir perdón, remisión y disculpa por esos pecados por medio de la sangre de Jesucristo. Arrepentimiento verdadero, profundo y justo hará un cambio profundo en la mente y actitud de una persona, eso se llama conversión, la cuál resultará en el deseo continuo de vivir por cada Palabra de Dios. La persona que se ha verdaderamente arrepentido dejará sus pensamientos malos y prácticas malignas y buscará una vida haciendo la voluntad de Dios como se revela en la Santa Biblia y como es dirigido por el Espíritu Santo. El arrepentimiento y confesión de los pecados es un proceso que sigue en el crecimiento espiritual de un Cristiano hacia la perfección de Jesucristo. 

Referencias de las Escrituras:

Ro. 2:4 Hch. 2:37-38 Lc. 24: 47
II Co. 5:17 Ro. 8:5-9 II Co. 7:9-11
Hch. 3:19 Jer.17:5-9 Mr. 1:15
Lc. 13:3,5 II Ti. 2: 25 Sal. 51
Hch. 11:18 I Jn. 1:6, 2:2 Jn. 6:44-45

BAUTISMO DE AGUA

Una vez que el creyente se ha arrepentido y ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal, el creyente tiene que ser bautizado por inmersión completa en agua para el perdón de los pecados. El bautismo simboliza la muerte y enterramiento de cada creyente que se ha arrepentido--es una unión espiritual hacia la muerte de Jesucristo. Por medio de esta muerte simbólica, el creyente toma parte de la crucifixión y muerte de Jesucristo, y Su sangre es tomada como pago entero por los pecados de él o ella. Subir del agua es simbólico de estar unido hacia la resurrección de Jesucristo. Cuando el creyente se levanta del sepulcro de agua, él o ella empieza una nueva vida. Para poder ser una persona nueva, cada creyente bautizado tiene que ser engendrado con el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos. El creyente desde ese momento es dirigido por el Espíritu Santo para que camine en obediencia amorosa hacia Dios el Padre y fe en Jesucristo.

Referencias de las Escrituras:

Hch. 2:38 Mt. 3:13-16 Mt. 28:19-20
Col. 2:12 Hch. 8:12-17 Ro.6:3-13

JUSTIFICACIÓN

Justificación es gratuitamente dada a un creyente que es llamado y se ha arrepentido a Dios el Padre por medio del sacrificio de Jesucristo. Justificación toma lugar cuando los pecados del creyente son removidos por la sangre de Jesucristo y él o ella es puesto en una relación correcta con Dios el Padre. Para poder recibir el regalo de justificación, una persona tiene que arrepentirse a Dios el Padre, y tiene que creer en el sacrificio y sangre de Jesucristo para la remisión de los pecados, y ser bautizado por inmersión. El creyente entonces es limpiado del pecado y está sin condenación, poniéndolo a él o ella en favor con Dios el Padre. Este estado de justificación es llamado el “regalo de justicia” porque la justicia de Jesucristo es dada gratuitamente al creyente por Dios el Padre. 

Referencias de las Escrituras:

Ro. 2: 13 Ro. 4:5-8, 24-25 Ro. 5:1-10, 17-21
Ro. 3: 24-31 I Co. 6: 11 Ro. 8: 28-30

LA JUSTICIA

La Justicia de la Ley:

Dios es ambos Creador y Legislador. Cuando Dios hizo la humanidad, Él también estableció leyes justas las cuales gobernarían la relación del hombre con Él y con su prójimo. Las leyes de Dios defina entre acciones que son buenas y justas en los ojos de Dios y a lo contrario a las obras que son malignas y pecaminosas. Sin las leyes de Dios, no hubiera pecado. Las Escrituras proclaman “pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.... porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” Los acontecimientos Bíblicosde los pecados de Adán y Eva, y las naciones que descendieron de ellos, lo hace claro que las leyes de Dios han sido obligatorias sobre la humanidad desde el principio.

En los tiempos del Antiguo Testamento, un hombre o una mujer que guardaban los mandamientos de Dios, cumpliendo con los requisitos en la letra de la ley, eran considerados como justos delante Dios. Este tipo de justicia, que era obtenida por haciendo las obras de la ley, trajo muchas bendiciones físicas y materiales que vinieron de Dios--salud y prosperidad, liberación de enemigos, paz y una larga vida. Cuando Dios hizo el pacto con Israel, Él proclamó por medio de Moisés que aquellos que guardaban las leyes y mandamientos “vivirá en ellos” porque ellos serían salvados del castigo y maldiciones que fueron asignados a los que las romperían--incluyendo muerte por pena de muerte.

Aunque la justicia de la ley resultaba en muchas bendiciones para los obedientes, cumpliendo con la letra de la ley no pudo ganarles eterna salvación. La promesa de salvación y vida eterna es el don gratuito e inmerecido de Dios y es ofrecido solamente por la justicia de la fe. No se puede ganar por cumplir la letra de la ley. La justicia requerida de la letra de la ley era “nuestro ayo” o un tutor para revelar el carácter pecaminoso y débil de la naturaleza humana y para ensenar la necesidad de una justicia mejor-- la justicia de fe.

Referencias de las Escrituras:

Gn. 3:11-13; 4:7-11 Gn. 6:5-13; 15:16 Lv. 18:5
Jer. 18:7-10 Ez. 20:11,13,21 Pr. 4:4
Dt. 28:1-13 Dt. 4:1-13; 6:1-4 Gá. 3:11
Ro. 10:5 Ro. 3:9-22; 4:13-16 Ro. 2:11-13

La Justicia de Fe:

La justicia de fe es el regalo de justicia que el creyente recibe por medio de la abundancia de la gracia del Padre. Es llamada “la justicia de fe” porque solamente por la fe en Jesucristo es posible participar de Su justicia. Cuando un creyente es justificado por fe en Jesucristo y recibe el don del Espíritu Santo como un engendramiento de Dios el Padre, el Padre le da a él o ella el mismo carácter de justicia de Jesucristo, para qué “la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo.” Esta justicia atribuida es el regalo de Dios por medio de fe en Jesucristo y no puede ser ganado por hacer obras de la ley. La justicia de Jesucristo, la cuál es atribuida al creyente por Dios el Padre, es mucho más que la justicia requerida por la letra de la ley. En Su justicia perfecta, Jesucristo no solamente observó la letra de la ley pero cumplió cada uno de estos mandamientos de Su Padre en el espíritu entero de la ley. Su obediencia espiritual era tan perfecta, pura y sincera que Él siempre hizo aquellas cosas que agradaban a Dios el Padre. Esta justicia perfecta fue realizada por medio del poder del Espíritu Santo, que Él recibió sin medida de Dios el Padre.

Por Su ejemplo personal y enseñanzas, Jesús aumentó las leyes y mandamientos de Dios y reveló enteramente su intento y significado. Él enseñó que el espíritu de la ley no termina con la letra de la ley sino que requiere una obediencia espiritual más completa. Esta obediencia espiritual no es posible para la mente natural y voluntad humana y solamente puede ser cumplida a través de Jesucristo. Las Escrituras revelan que cuando un creyente es engendrado con Espíritu Santo de Dios el Padre, él o ella empieza a recibir la misma mente de Jesucristo. Con la mente o carácter de Jesucristo, el creyente es dado la fuerza para vivir por cada Palabra de Dios en el intento completo del espíritu de la ley, no solamente en la letra. Con “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” el creyente empieza a tener las leyes y mandamientos de Dios escrito en su mente. Con eso las leyes y mandamientos de Dios están establecidas con su significado espiritual verdadero por medio de gracia y el don de justicia de fe. Este regalo de justicia espiritual que Dios le otorga al creyente le da a él o ella el poder de traer el fruto del Espíritu hacía la vida eterna. A través de la justicia de fe, el creyente está verdaderamente cumpliendo las Escrituras, “los justos vivirán por la fe.” 

Referencias de las Escrituras:

Ro. 4:3-8, 13-24 Ro. 5: 17-21 Ro. 3: 20-31
Ro. 6:1-19 Gá. 2: 20-21 Gá. 5:16,18,22-25
Co. 1: 27-28 Ro. 7:6 He. 8:10
He. 10:16 Fil. 2:5,13  

SANTIFICACIÓN

Santificación es el hecho de separar a alguien o algo para un propósito y uso santo. Cristianos están en un estado continuo de santificación después del arrepentimiento, bautismo por inmersión, y recibir el Espíritu Santo como engendramiento de Dios el Padre. En las Escrituras, los Cristianos son referidos como santos, significando aquellos que han sido hechos santos por la santificación de Dios el Padre.

Referencias de las Escrituras:

I Co. 1:2 Ef. 5: 25-27 II Ts. 2:13-14
I Co. 6:11 Ex. 31:13; 40:9-13 Lv. 21:1,8
Ef. 1: 3-4 Jer. 1:5 Jn. 17:15-19

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Updated December 26, 2008